miércoles, 13 de enero de 2010

Rio de Janeiro

También conocida como la “ciudad maravillosa”. Santuario del carnaval. Aclamada por su entorno natural, por la samba, por la estatua del Cristo Redentor, a más de 700 metros sobre el nivel del mar, bendiciendo la ciudad desde la cima del cerro Corcovado, desde donde hay unas vistas espectaculares de las que yo, no pude disfrutar por la niebla tan espesa que había. Ni siquiera se veía el cristo al llegar, así que nadie se marchaba esperando a que se despejase un poco, y hubo un momento en el que para mi gusto, eramos demasiados. De repente, para júbilo y alegría de los cientos de turistas, y entre vítores y aplausos de los allí congregados la niebla empezó a desaparecer justo en el punto en el que está situada la impresionante estatua de 38 metros de altura (pedestal de 8 metros incluido). Cámara en mano, me dio tiempo a tomar algunas fotos del Cristo, de las que aquí os dejo alguna muestra. Al bajar del Corcovado, nos dirigimos (Angela, una chica brasileña que conocí en el hostal y yo) al barrio de Santa Teresa, y nos subimos a un antiquísimo tranvía, que va desde dicho barrio hasta el Centro de Rio. El pico Pão de Açucar, al que se accede por teleférico; el Sambódromo, una gran avenida utilizada durante el carnaval; también hay para los amantes del fútbol, ¿a quien no le gustaría ver un partido en el estadio de Maracaná? uno de los más grandes del mundo, donde por cierto es el único sitio en el que he visto alguna mención al último triunfo de los cariocas, las olimpiadas de 2016. ¿Quién no ha oído hablar de Copacabana e Ipanema?, dos de las playas más famosas del mundo. El primer día que fui a la playa de Copacabana es cuando dije para mi misma , ahora sí estoy en Brasil!Las calles de la ciudad llenas de gente y puestos callejeros, con sus dueños esperando que alguien repare en su mercancía. Sin bajar la guardia, una pasea por sus calles con lentitud, un entorno tan rico como este se merece que una le dedique tiempo.
Dicen de Río, y yo estoy bastante de acuerdo, que probablemente sea la ciudad más alegre del mundo. La vida aquí es una sucesión interminable de color, música, cuerpos de escándalo que sus dueños exhiben por sus playas, algunos claro porque la tónica general son mujeres con unos culos y unas tripas que yo, no quisiera para mi. Yo a su lado, una aficionada!! claro que teniendo en cuenta lo que comen no es de extrañar, muchos fritos y muchos dulces, empanadas rellenas de todo tipo de carnes y cremas y quesos, mucho pan, todo rebozado y frito, así que hago verdaderos esfuerzos para no pecar.
Ellos con el torso al descubierto, y ellas embutidas en camisetas de dos tallas menos de las que les corresponden casi parecen bailar cuando caminan, ¿será porque el carnaval está cerca y ya se palpa en el ambiente? ayer vi desde un autobus la preparación de algunas de las carrozas que se pasearán por el sambódromo en febrero. Y ya para terminar y para quien se lo pregunte, sí, se ve pobreza, no gente muriéndose de hambre, pero si gente con muchas necesidades sin cubrir. En este país, como en otros muchos, la riqueza está muy mal repartida. Con esto y con todo, me voy alucinando con esta ciudad, aunque como os dije el otro día, si alguien viene a Brasil, no hay que olvidarse de Salvador de Bahia. Y no os dejéis engañar por la mala publicidad, ¿Brasil peligroso? pues como en todos lados, usando el sentido comun se puede venir con toda tranquilidad. Cuando la gente habla de los peligros de otros países, yo solo digo que a mi, de momento, el único sitio donde me han atracado con una navaja y me han robado ha sido en Madrid, a plena luz del día y al lado del auditorio de música, y no por ello digo que España es un país peligroso.
El pueblo brasileño es tremendamente acogedor y amable, yo en ningún momento he tenido sensación de peligro y recomiendo a todo el mundo, visitar este país.
Rio de Janeiro
Also known as the “marvellous city”. The carnival's sanctuary. Acclaimed for its natural environment, for the samba, the statue of Christ the Redemeer, located at a height of 700 metres over sea level, blessing the city from Mount Corcovado's peak, with spectacular views that I couldn't enjoy thanks to a really thick fog. You couldn't even see the Christ, so people kept waiting for the fog to clear, and at some point there were too many of us. Suddenly, to the joy and happines of everyone, and amongst cheers and loud applauses, the fog started to clear out right where the impressive 38 metres statue was. I had just enough time to take some pictures of it. When we came down the Corcovado, we (Angela a brazilian girl I met at the hostel and I) went to Santa Teresa's neighbourhood and jumped in a very old streetcar that took us to the city centre. The Pão de Açucar, to which you get to by a funicular; the Sambódromo, a huge avenue used during the carnival; football fans should visit the impressive Maracaná stadium, one of the biggest in the world. Who hasn't heard about Copacabana and Ipanema?, two of the most famous beaches in the world.
Busy roads packed with people and street stalls with its owner patiently waiting for someone to notice their goods. Without lowering your guard, one wanders around, taking good note of everything, such a rich environment deserves your attention.

They say about Rio, and I agree, that it is probably the happiest city in the world. Life here is an endless succession of events, colour, music, perfect bodies that their owners show off at the beach, mind you, only some of them, the vast majority are women with bellies and butts that I wouldn't want for me. Compared to them, I'm actually an amateur!! no wonder if we bear in mind the local dishes, a lot of fried stuff and sweets, bread, pies filled with meat and cheese, really heavy and rich food. They are also natural born seducers, people nearly dance when they walk, maybe because the carnival is round the corner.
And for those of you who wonder, yes, you can see poverty here, not people starving to death, but people without their basic needs covered. In this country, like in many others, wealth is very badly shared. Despite all of this, I'm sadly leaving this amazing city, although as I said a few days ago, if you ever come to Brazil do not forget what I told you about Salvador de Bahia. and do not be fooled by bad advertising, Rio isn't more dangerous than any other big city, anyone using their common sense you have nothing to worry about. When people talk about other countries's dangers, i always say that the only place wher I've been robbed and threatened with a knife was Madrid, in a busy road and in day light, and I don't say that Spain is a dangerous country.
Brasilians are extremely kind and welcoming, and I haven't had the feeling of being in danger for a single minture, and I do recommend everyone to visit this country.

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