Entre las 13 horas de vuelo y las 16 horas de diferencia entre Chile y Nueva Zelanda, subí al avion el 2 de abril y tras algo más de 13 horas de vuelo, aterricé en Auckland el día 4, es decir, no viví el dia 3 de abril de 2010. Después de un riguroso control de entrada al país, en el que te revisan hasta la suela de los zapatos (literalmente), para asegurarse de que no entra ni una pieza de fruta, tierra o semilla, busco el bus que me lleva a la ciudad. Cuando uno viaja de mochilero, el taxi es un lujo reservado para momentos o situaciones en los que no hay alternativa.
Un día en Auckland es suficiente, tenía mucho más interes en la naturaleza intacta y salvaje de este país, que en conocer ciudades. Aunque he de decir que me quedé prendada de Christchurh, en la costa este de la isla sur, que con 350.000 habitantes es la tercera ciudad más grande de Nueva Zelanda. La isla sur aunque ligeramente más grande que la norte, sólo tiene 1 millon de habitantes, los 3 restantes del país viven en la norte, la mayoria en Auckland, donde viven (creo) 1 de cada 3 Neozelandeses o Kiwis, con un sorprendente porcentaje de asiáticos. De hecho, algunas galerías son exclusivamente para ellos, desde el personal que trabaja hasta los productos mas diversos, como comida, ropa, accesorios, música, escuelas, etc.
Después de Auckland, me fuí a Rotorua, todavia en la isla norte, es el corazón de la cultura Maori, y aunque la comunidad Maorí , hoy día es predominantemente urbana, sigue proyectando su luz sobre otra civilización que en su día se impuso, y de hecho estan muy involucrados en mantener viva su lengua y su cultura. Kia Ora (bienvenidos en Maorí ) es el saludo con el que te reciben al visitar sus pueblos. El unico día que pase allí, lo dediqué a visitar un pueblecito Maori, un lugar para ellos sagrado, muy espiritual, guerreros vistiendo trajes tradicionales, y remando en una waka (una antigua canoa que utilizaban para la guerra), son parte del espectáculo que montan y que termina con una cena de "hangi" que cocinan en agujeros en el suelo con el calor que éste desprende, ya que ésta, es una zona geotérmica bastante activa.
Hay varios edificios que merece la pena visitar como por ejemplo "The Bath House", un gran edificio Isabelino, que hoy día alberga el Museo de Arte e Historia de Rotorua, y que en su día fue un SPA que ofrecía tratamientos terapéuticos.
Aunque me hubiese gustado visitar otros lugares en la isla norte, las ganas de llegar a la sur, ganaban por goleada, así que en marcha hacia Wellington (la capital del país, capital política realmente porque la comercial es Auckland) a tomar el ferry que cruza el estrecho de Cook, que es el conecta las dos islas, y cuya última parte del trayecto es espectacular.
Kaikoura, que en Maorí significa "comida de cigala" y en la que la cigala es un manjar y plato estrella en casi todos los restaurantes, es una península que se adentra en el Océano Pacífico. Es sin duda, un lugar privilegiado, cuando uno tiene en cuenta el increíble escenario, la atmósfera relajada, la riqueza de la vida marina, el buen tiempo y su posición a orillas del Océano Pacífico sur, y contrastando con todo esto, la cadena montañosa de Kaikoura con sus, a menudo, picos nevados. Kaikoura es famosa por ser la casa de la "Sperm whale" o cachalote, una de las criaturas más grandes del planeta. Esta especie vive en estas aguas durante todo el año, asi que no es raro verlas, aunque hay que adentrarse en el océano para hacerlo, ya que viven en grandes profundidades. El tour que yo hice tuvo suerte, y las vimos dos veces (cuando esta ballena sube a la superficie, se mantiene arriba unos 10 minutos para volver a sumergirse durante otros 45).
En las más de dos horas que pasamos en el mar, vimos dos especies de delfines (dusky y Hector) este último en peligro de extinción, albatros, focas, etc. y todo en un entorno intacto, y es que la escasa población, junto con su grado de concienciación ecológica hace que los kiwis sigan a rajatabla eso de la protección del medio ambiente, de los mamíferos marinos, y de todo lo que tenga que ver con la naturaleza, y además lo hacen con una amplia sonrisa, buenos modales y ritmo relajado. Me temo que no puedo mostraros fotos de esta parada, excepto por una que casualmente guardé en otro sitio y por eso pervive (la de la foca que habréis visto al abrir el blog), pero la tarjeta de la cámara se me estropeó antes de poder descargarlas.
Resumiendo, Kaikoura es una ciudad consagrada al mar, donde la vida salvaje y una sensacional línea costera contrastan con un majestuoso escenario alpino. Es el sitio perfecto para el avistaje de ballenas y otras especies marinas, para pescar, montar en canoa, kayak, visitar cuevas o hacer vuelos panorámicos.
Un poco más abajo de Kaikoura hay otra ciudad, de la que como ya os he dicho me quedé prendada, Christchurch, de aspecto totalmente británico, con arbolados parques, antiguos edificios de piedra y la catedral más visitada de todo el país. La catedral es el centro de la ciudad, fiel reflejo de la herencia anglicana de la ciudad.
Christchurch se puede recorrer facilmente a pie, pero para los que prefieren algún tipo de transporte, hay un bonito tranvía que te lleva a todos los puntos de la ciudad, más aún, si uno quiere recorrerlo por agua, puede hacerlo en góndola.
Mas al sur, llegamos a otra ciudad, Dunedin, en la peninsula de Otago, alberga la mayor universidad de Nueva Zelanda, y es por ende, una ciudad jóven, divertida y con mucha vida nocturna, en la que no falta ni la cerveza ni los equipos de rugby, el deporte estrella de Nueva Zelanda. Es tambien conocida como la Edimburgo del sur y es que colonizada por los escoceses, el trazado de la ciudad imita al de Edimburgo y muchas de sus calles fueron bautizadas con los mismos nombres que las de la ciudad de Edimburgo.
La península de Otago y algunas otras localizaciones, ni que decir tiene, rezuman belleza, por algo Peter Jackson escogió su tierra natal para rodar la trilogia que ha hecho a Nueva Zelanda famosa en el mundo entero, y es que quién no sabe quienes son Frodo, Gandalf, Aragorn, Légolas o Gollum.
Cuando termino de escribir estas últimas líneas, ya he llegado a Te Anau, en el Parque Nacional de Fiorland, el más espectacular del país, y desde aquí subiré de vuelta a Auckland por la costa Oeste. Os lo iré contando por el camino.
1 comentario:
Hola, Marieta !!! que lindo lo que contas....lástima lo de la memoria. Bueno ahora voy a mirar en google maps, todo el recorrido que hiciste, y ya te encribiré u mail pidiéndote informacón de tus prox. destinos. Un besote. Fabián.
Publicar un comentario