sábado, 27 de febrero de 2010

Colores del Norte


Abrigos dentro, bikinis fuera. Aclimatarse al clima mendocino es fácil. Calor seco y no demasiados grados, al menos estos días. En Mendoza me encuentro con Céline, una chica belga que conocí en Bariloche y con la quedé en vernos aquí.
Mendoza, tierra de vides y olivares, es la mayor productora de vino del país, y si no fuese por eso creo que habría pasado por el itinerario sin pena ni gloria, a no ser que, de nuevo, uno venga a practicar trekking, rafting, parapente o actividades de alta montaña, con la visita al Aconcagua como objetivo principal.
El centro de la ciudad, dicho sea de paso, tiene bastante vida, pero la ciudad en sí, no tiene mucho que destacar. Si tiene, sin embargo, un enorme parque, el de San Martín, cuyo atractivo principal es “El Cerro de la Gloria”, a 960 metros sobre el nivel del mar. Es un monumento histórico y conmemorativo de la gesta libertadora del General San Martín, quien liberó de la dominación española a Argentina, Chile y Perú. Este pavo nos lo quitó todo!!:-)
Alquiler de bicicleta, y ¡hala! a visitar bodegas y degustar vino Argentino.
Hay que tomar un colectivo a la poco agraciada zona de Maipú, sucia, dejada y sin ningún atractivo que no sean las bodegas.
También hay pequeños negocios familiares donde producen chocolate, licores, todo tipo de jaleas y mermeladas, conservas de pasta de pimiento morrón, aceitunas, berenjenas y aceite de oliva, de los que yo destacaría ninguno aparte del dulce de leche en casi todas sus variedades.
Hay otros lugares que gente recomienda visitar, como San Rafael, el Valle de la Luna, zonas de la Rioja, Catamarca, etc. pero el tiempo apremia, y muy a mi pesar tengo que elegir, todo no lo puedo visitar, así que decido dar un buen salto en el mapa, y tras otras 18 horas de colectivo, llego a Salta “La Linda”, ciudad en la que no hay nada que hacer, excepto visitar el centro histórico, lo que se resuelve en unos 20 minutos. La temporada alta empieza a dejar paso a la baja, así que hay escasez de turistas.
A pesar de que en Salta no hay mucho que hacer, en su territorio se encuentran los hermosos valles calchaquíes, razón de mi visita, y de la de otros muchos supongo.
El colectivo sale a las 7 de la mañana, los locales se cubren el rostro con sus gorras para echarse a dormir, y los que vamos a Cachi o Cafayate por primera vez, no podemos apartar la vista del paisaje, que es, en realidad lo mejor del viaje.
El rojo de la piedra y el verde en todos sus matices de la vegetación, parecen pelearse para ver quien destaca sobre el otro, y el resultado es un contraste de gran belleza, salpicado a su vez por miles de cactus gigantescos. 
El final de cada curva es un regalo para la vista. Las nubes forman anillos que abrazando a las montañas dejan sus cumbres a la vista; al parecer el paisaje es idéntico al que se contempla cuando uno sube al famoso "Tren a las nubes", que por suerte solo funciona de abril a noviembre, y digo por suerte, porque es muy caro subirse y habría sido muy tentador. 
Aquí ya se aprecia claramente la enorme diferencia que hay entre el norte y el sur argentinos, aunque esto no tiene nada de particular, ya que en realidad esto es algo que ocurre en casi todos los países.
Casas de adobe con tejados de chapa sujetos por piedras, son el hogar de muchos de sus habitantes, en su mayoría de origen Diaguita-Calchaquí. Llegamos a Cachi, este pequeño pueblo en las montañas en el que no hay nada que hacer, aparte de visitar el único museo del pueblo, el arqueológico, y varios puestos de artesanía local. El cuadro lo completan la plaza del pueblo y la iglesia, y los varios hostales-bar-restaurante deseando recibir turistas.
De vuelta a Salta, el colectivo serpentea de nuevo entre las montañas en la otra dirección, como si fuese el vagón de una montaña rusa.
Subiendo más al norte, tomamos otro colectivo de nuevo a las 7 de la mañana, y a medida que avanzamos hacia la provincia de Jujuy, la mañana se convierte en una inquietante aventura en donde la imaginación se aviva, se transforma en sol, buena comida local, artesanías y paisajes de extraordinaria belleza, y es que hemos llegado a la Quebrada de Humahuaca, hace unos años declarada Patrimonio Cultural y Nacional por la Unesco, exactamente en Julio de 2003. 
Por primera vez como carne de llama, y papas andinas que es la especialidad de El Colonial, que me ha recomendado Fernando, el encargado del camping-hostel Waira, que no es el mejor pero aquí aún es carnaval y está todo completo, así que me he tenido que conformar con lo menos bueno. Por cierto, que por ser carnaval, cualquiera que se atreva a salir a la calle, puede ser literalmente bañado en espuma artificial y polvos de talco, y si no, a las pruebas me remito. El pueblo de Tilcara refleja claramente la influencia del altiplano boliviano y peruano, de hecho muchos de sus habitantes son de esos orígenes. 
Visita al Pucará de Tilcara, a 2.500 metros de altura, y justo en el centro de la Quebrada son unas ruinas parcialmente reconstruidas de un pueblo originario. El segundo día, una larga caminata de casi 5 km por un tortuoso sendero me lleva a la garganta del diablo, otro paisaje espectacular. Como recompensa a la mañana de intenso calor, un buen almuerzo a base de "humitas" que es una pasta de choclo y queso recubiertas en chala (hojas de choclo verde) y "tamales" (es como una albóndiga gigante hecha de carne seca salada, patata, cebolla, etc, y envuelta también en chala.
El último día en Argentina lo paso en el maravilloso pueblo de Purmamarca, donde se puede visitar " El Cerro de los Siete Colores", así llamado por los diferentes colores de la montaña, es impresionante, y aquí queda altamente recomendado para quien visite el norte de Argentina.

Coats in, bikinis out. Getting used to Mendoza's climate is easy. Dry heat and not too many degrees, at least these days. I meet Celine, a belgian girl I met in Bariloche.

Mendoza, land of vineyards and olive groves, is the country's largest wine producer. I think this is the only reason I'm actually mentioning it, unless, once again one comes to practice trekking, rafting, paragiding or high mountain activities, being the Aconcagua the main target, there is not much to do or see here.
I must say that the city centre is very lively, but the city itself has nothing special. However, it does have a huge park, San Martin, which biggest attraction is “El Cerro de la Gloria”, 960 above sea level. It's a historic and commemorative monument to General San Martin, who liberated Argentina, Chile and Peru from the Spanish rulers. This guy took it all from us!! damn it!
We rented a bike, and there we went, to visit wineries and enjoy some wine tasting.
You need to take a bus to the not very nice area of Maipú, dirty, smelly, and with no attraction other than the wineries.
There are also small family business where they produce chocolate, spirits, all kind of jellies and jams, tinned red peppers, olives, aubergines and olive oil, of which I wouldn't highlight any, except for the dulce de leche (caramel spread) in all its forms.
There are other places people recommend you to visit, like San Rafael, el Valle de la Luna, La Rioja, and Catamarca areas, etc. but time flies and to my regret, I cannot go everywhere, so I decided to move forward and after another 18 hours stuck on a bus I reached Salta “La Linda”. Unless you want to visit the city centre, which can be done in 20 minutes, there is nothing to do here. The high season is nearly over and there are not many tourists.
Despite having nothing to do in Salta, this area is where the Calchaquí Valleys are, which is why, I'm here.
The bus leaves at 7am, the locals cover their faces with their hats to try to sleep, and those who visit Cachi or Cafayate for the first time cannot stop looking at the landscape, which is, in fact, the best part of the trip.
The red of the stone and the many different green colours of the vegetation seem to fight to see which stands out from the rest, and the result is a contrast of great beauty, all seasoned with thousands of gigantic cactus.
The end of each curve is a gift for the eyes. the clouds form rings that seem to embrace the mountains leaving their peaks uncovered; it seems that the landscape is the same you see when taking the famous "Train to the clouds", which luckily enough only works from April to November, and I say luckily because apparently is very expensive, and it would have been very tempting.
The difference between the north and the south of Argentina is clearly visible here, although there is nothing strange about it, as most countries are very different from North to South.
Houses made of adobe, with their roofs only held by stones, are the home to many people, most of them Diaguita-Calchaquí born. We get to Cachi, this small village in the mountains, in which there is nothing to do apart from visiting the only museum in the village, and several stands of local handcraft. The picture is complete with the main square, the church and the several hostals-bar-restaurant dying to get tourists.
On the way back to Salta, the bus loops between the mountains again, like the wagon of a roller-coaster.
The following day, at 7am again, we move further north, and as we get closer to the province of Jujuy, the morning becomes an adventure in which the imagination becomes brighter, sunnier, good food comes into the picture, together with local handcrafts and landscapes of extraordinary beauty, and that's because we are now in the Quebrada de Humahuaca, declared World Heritage Centre in July 2003 by UNESCO.
For the first time ever I eat a llama steak, and papas andinas which is the especiality of El Colonial, that Fernando, the manager of the camping-hostel Waira has recommended. The hostel is not so good, but it's carnival here and most places are fully booked. By the way, because of the carnival, anyone who dares to go out is a target to be covered in artificial snow and talcum powder.
Tilcara clearly reflects the influence of the Bolivian and Peruvian altiplano, in fact a lot of its inhabitants come from those countries.
A visit to the Pucará de Tilcara, a pre-Inca fortification, located at 2.500 m above sea level, and right in middle of the Quebrada. The following day, a 5 km walk through a terrible path, takes me to the Devil's Throat, again a espectacular landscape. As a reward to the morning of intense heat, I decided to have a good lunch "humitas" a paste of corn and cheese wrapped in chala (leaf of the corn) and "tamales" (is like a huge metaball made of salted dry meat, potato, onion, etc, and also wrapped in chala.
I spend my very last day in Argentina, in the wonderful village of Purmamarca, where you can visit the "El Cerro de los Siete Colores", called like that because of the different colours of the mountains, awesome! and highly recommended if you ever visit northern Argentina.

domingo, 14 de febrero de 2010

Dejando atrás la Patagonia

A tan solo 200 km de El Calafate se encuentra el Chalten, una pequeña población, conocida como la Capital Nacional del Trekking. Llena de senderos de montaña, está enmarcada por el legendario Fitz Roy, que el Chaltén exhibe orgullosamente como si de su joya mejor preciada se tratase.

Al llegar al Chaltén, el colectivo hace una breve y útil parada en el Centro de Visitantes, en el que, como en casi todos lados, nos dividen en el grupo de los que hablan español y en el de los que no.
Por primera vez desde mi llegada a Argentina, no te cobran ni un solo peso, te anuncian que la entrada al parque es gratuita, y que los senderos pueden hacerse sin guía, siguiendo las sencillas explicaciones que te dan. Te cuentan, como medida de precaución, y no de alarma, como reaccionar ante la visita inesperada de un puma (frecuentes en la zona) o de un huemul (ciervo autóctono del sur de Chile y Argentina), como reaccionar ante las inclemencias del tiempo en una tierra con un clima tan hostil como este, y que en varias ocasiones durante mi estancia, fue motivo de cancelaciones de varias de las actividades, escaladas y trekkings.
Hay senderos para todo tipo de visitantes, para los jóvenes, para los menos jóvenes, los deportistas, alpinistas, jubilados... desde 45 minutos de duración hasta de dos dias de caminata (acampada incluída), pasando por los más osados y audaces que vienen a escalar las paredes del Fitz Roy.
El día de mi llegada me uní a una pareja de irlandeses con los que hice un sendero de los más cortos y fáciles "el chorrillo del salto" que termina en una bonita cascada, y en el que a la vuelta me encontré con Pablo (el mismo que conocí en Ushuaia) y quede con él y el amigo que lo acompañaba, para hacer uno de los senderos más largos al día siguiente. Nos decidimos por el "Mirador del Pliegue Tumbado", de 12 km (ida) y con una pendiente de 1000m, todo el camino cuesta arriba, sorteando riachuelos, árboles caídos, piedras, barro y con la compañía permanente del agua nieve, a ratos más agua que nieve, y a ratos más nieve que agua.
A unos 2km antes de llegar a la cima, dejamos atras el denso bosque que tuvimos que atravesar durante casi todo el trayecto, para quedar totalmente expuestos al viento helador de las montañas. El viento golpeaba con furia, casi con ira, y la falta de una adecuada equipación, hizo que tuviesemos que volver a refugiarnos en el bosque nada más alcanzar el mirador. La vuelta aunque fría, mucho más calmada, nos dejó disfrutar de las vistas del Fitz Roy y del valle sobre el que se asienta el Chaltén.
Dejamos atrás el Chaltén para subirnos a otro colectivo durante 28 horas y recorrer por la (en su mayor parte sin pavimentar) famosa Ruta 40, los algo mas de 2000 km que nos separan de San Carlos de Bariloche, la ciudad más poblada de los Andes Patagónicos, ubicada en medio del parque Nacional Nahuel Huapi. Cientos de actividades por hacer en un rico entorno natural que invita a todo tipo de actividades "outdoor" pasear en canoa, en kayak, excursiones a pie, en bicicleta, a caballo, visitas a Estancias con asado para comer incluído, trekking, rafting, y todo lo que se os pueda ocurrir. De nuevo por la Ruta 40, yo me uní a una excursión al famoso Cerro Tronador, que en realidad es un volcán, con perpetuas cumbres nevadas que comparten Chile y Argentina, y con algo bastante insólito, un glaciar negro, consecuencia de las cenizas y sedimentos del volcán al mezclarse con la nieve. Desafortunadamente el glaciar se derrite a pasos agigantados, y dicen los expertos que no le dan más de 5-10 años de vida.
Otro perfecto día soleado nos lleva al kilómetro 17, 5 de la ya consabida ruta hacia Puerto Pañuelo y el Llao Llao (un exclusivo hotel), donde se encuentra el acceso a la aerosilla que nos lleva hasta una de las, consideradas por la UNESCO, mejores 10 vistas del mundo, en el Cerro Campanario, a 1.050 metros de altitud. Las vistas dificilmente mejorables. Una de las más bellas escenas que esconde Bariloche. Ver desde lo alto los lagos Nahuel Huapi, de 557 Km2 y varios de sus brazos como Blest, Machete, del Rincón, Huemul, y otros muchos de los regalos que se encadenan en esta maravillosa parte de la Patagonia boreal, la laguna El Trébol, las penínsulas San Pedro y Llao Llao, los cerros Otto, Catedral, Capilla... y el maravilloso entorno que rodea a San Carlos de Bariloche, es sencillamente, impagable.
La ciudad de Bariloche está, ¡como no! llena de tiendas para los más consumistas, cientos de tiendas de chocolote, famoso el chocolate de esta zona, así como de todo tipo de souvenirs y camisetas con Bariloche estampado en todas sus formas y colores. El centro de la ciudad es el llamado "Centro Cívico", que está rodeado por varias edificaciones por tres de sus lados, como la biblioteca, o el Museo Perito Moreno, que lleva el nombre de quien exploró los Andes y donó las tierras que se transformaron en el primer Parque Nacional de Argentina, para dejar al descubierto desde la única parte sin edificar, una magnífica vista del lago Nahuel Huapi.
Breve paso por el Bolsón y San Martín de los Andes, en los que el paisaje sigue siendo el mismo, hermoso, un mundo de bosques, lagos de azul turquesa, cascadas, riachuelos, montañas y senderos que encajan con suavidad en el paisaje, y con la cordillera de los Andes como telón de fondo, formando un puzzle perfecto. 
En todo este recorrido por la patagonia, puedo decir que cada lugar tiene algo que lo hace único e irrepetible, como el Perito Moreno en el Calafate, el Fitz Roy en el Chaltén, y en Ushuaia solo su ubicación hace que sea un lugar especial, pero me atrevo a decir que en conjunto, esta zona de la patagonia norte es quizás la mas bonita.
Aquí dejo la Patagonia para adentrarme en la zona de Cuyo, justo en la mitad del país, concretamente en la ciudad de Mendoza, pero para leer sobre esto, tendréis que esperar.




Just 200 km from El Calafate is El Chalten, a small village, known as The National Capital of Trekking. Full of trails, it is framed by the legendary Fitz Roy, that El Chaltén proudly shows off like it most precious piece of jewelry.
When reaching El Chaltén, the bus briefly stops at the Visitors Centre, where, like in most places we are divided into two groups, those who can speak Spanish and those who cannot.
For the first time since my arrival to Argentina, we are not charged any money, they tell you that there isn't any entrance fee to the park and that basically all trails can easily be done without a guide, following their simple explanations. They tell you, as a measure of precaution and not alarm, how to react if you see a puma (frequents in the area) or a huemul (native deer to the south of Chile and Argentina), how to behave in case of bad weather in an area with such a hostile climate, and which in several occasions during my stay, was responsible of cancellations of several of the activities, climbing’s and trekkings.
There are trails for everyone, for young people, for the not so young, sportsmen, climbers, retired...from 45 minutes to two days (camping included), as well as for the most daring and brave that come to climb the Fitz Roy.
Upon arrival I joined a couple of Irish people to do one of the shortest and easiest trails called "el chorrillo del salto" that ends in a nice cascade, and in which I run into Pablo (the same Pablo I met in Ushuaia) and together with his friend, we agreed to do one of the longest trails on the following day. We decided to do "Mirador del Pliegue Tumbado", 12 km (one way) with a slope of 1000m. All the way uphill, getting around streams, fallen trees, stones, mud and the permanent company of sleet. 
About 2km before reaching the top, we left the thick forest we had to get through during most of the way, to be left totally exposed to the freezing wind. The wind hit us furiously, and the lack of the adequate clothes made us head back to the forest as soon as we reached the top. The return was cold but quieter, and we enjoyed the views of the Fitz Roy and the valley where El Chalten is settled/located/situated/placed.

We leave el Chaltén and hop on another bus during 28 hours to drive through the (unpaved) famous Route 40. We traveled 2000 km to get to San Carlos de Bariloche, the most populated city in Patagonia. It is situated in the middle of the Nahuel Huapi National Park. Hundreds of activity to do in a very rich natural environment that encourages to all kind of "outdoor" activities, canoeing, kayaking, day trips walking, cycling, horse riding, visits to Estancias that include asados (BBQ) for lunch, trekking, rafting, and all you can think of. Again on Ruta 40, I joined a day trip to famous Cerro Tronador, which is, in fact, a volcano, with everlasting snowcapped peaks that share Chile and Argentina, and with something very unusual, a black glacier, created by volcanic ashes mixed with the snow. Unfortunately the glacier is melting really fast and experts think it will only last between 5-10 years more.
Another perfect sunny day led us to the 17,5 km of ruta 40 towards Puerto Pañuelo and Llao Llao (an exclusive hotel), where you can access the cable car that takes you to, according to UNESCO, one of the top 10 views in the world, in Cerro Campanario, at 1.050 metres high. The views could hardly be better. One of the most beautiful scenes Bariloche has. Seeing from the top, the Nahuel Huapi lake (557 sq km) and some of its legs like Blest, Machete, del Rincón, Huemul, and many others presents that are chained up in this awesome part of northern Patagonia, la Laguna El Trébol, las penínsulas San Pedro y Llao Llao, los cerros Otto, Catedral, Capilla... and the wonderful environment of San Carlos de Bariloche, is simply, invaluable.
The city of Bariloche is, of course, packed with shops, hundred of chocolate stores, as well as souvenirs and T-Shirts with the word Bariloche in all colors and shapes. The city centre is called "Centro Cívico", surrounded by several buildings in three of its sides, like the library and the Perito Moreno Museum, named after the famous explorer of the Andes. He also donated the land that became the first national park in Argentina, but leaves the north side open where there is a magnificent view of the Nahuel Huapi Lake.
Brief visit to el Bolsón and San Martín de los Andes, where the landscape is still beautiful, a world of forests, blue lakes, waterfalls, rivers, mountains and trails that fit nicely in the scenery, and the Andes mountain range as backdrop, forming a perfect jigsaw.
In this trip around Patagonia, I can say that every place has something that makes it unique and unrepeatable, like Perito Moreno in el Calafate, Fitz Roy in el Chaltén, and in Ushuaia just its location makes it special place, but I'd dare to say that all together, this part of northern Patagonia is probably the nicest one. 
I'm leaving Patagonia now to go to Cuyo, right in the middle of the country, more specifically to Mendoza, but you'll have to wait to read about it.

viernes, 5 de febrero de 2010

Patagonia, Los hielos eternos de la Antártida

En el archipiélago fuegino, ya desde el avión se observan las cumbres nevadas de los Montes Martial, Olivia, Cinco Hermanos y Susana que rodean a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo (el fin del mundo o el principio de todo, según dicen los lugareños), es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Uno viene pensando en un frío polar, pero el clima en Ushuaia no es tan riguroso como se cree, aunque ¡ojo! puede cambiar de un momento otro, así que conviene ir preparado, aunque yo que viajo con mochila cargada de prendas de verano, solo disponía de un forro polar, hasta que Laura me prestó en Bs As un abrigo que me está salvando de morir congelada. Supongo que a medida que vaya subiendo el país, los iré necesitando menos. Estamos tan cerca del polo sur, que ahora en verano tenemos dieciocho horas de luz, así que nos da tiempo a hacer de todo, pero terminamos machacados. El día que llegué, después de un madrugón de infarto, porque mi vuelo salía a las 5am, nada más llegar al hostel en Ushuaia, y sin ni siquiera tener asignada habitación, me fui con dos argentinos (Ana y Pablo) al parque Nacional Tierra del Fuego, donde nos dimos una caminata de casi 20 km, que culminó en el punto más austal de todos, Bahía Lapataia. No os cuento como llegué al hostel de vuelta, pero el paseíto sin duda, mereció el esfuerzo.
Imponentes cruceros, cuyos pasajes se adivinan caros, hacen su entrada en la bahía de Ushuaia cargados de turistas, por algo aquí es verano y temporada alta, lo que nos permite excursiones que en invierno serían imposibles.
Situada a orillas del Canal Beagle, el mismo que se interpone entre los océanos Atlántico y Pacífico, el paisaje es sencillamente espectacular. La tierra del Fuego, sinónimo de misterio, aventura, indígenas, exploradores, buscadores de oro...  reparte por su geografía, viejas sendas olvidadas, bosques milenarios, rios cristalinos y costas interminables.
Una visita a a la estancia Harberton, a la que pertenece la isla Martillo, la misma que alberga una colonia de 14.000 pingüinos Magallánicos, 3.000 Papúas y curiosamente un solo pingúino Rey, y a la que llegamos navegando por el famoso Canal Beagle.
Ushuaia cuenta con varios museos, como el marítimo y de presidio, que comienza con la historia en sus paredes de como Fernando de Magallanes descubre el estrecho que lleva su nombre el 21 de octubre de 1520, y cómo de la expedición que partió con 5 naves y 266 hombres, sólo la Nao dirigida por Sebastián Elcano llegó a España el 6 de diciembre de 1522 con tan sólo 17 hombres, y que culmina con una visita a una réplica a tamaño natural del Faro San Juan de Salvamento, que Julio Verne inmortalizó como el Faro del Fin del Mundo.
Mi estancia en Ushuaia no pudo terminar mejor, y lo hizo con un delicioso asado que Juan y Martin nos hicieron para cenar. Al día siguiente, a las 5am, colectivo hasta el estrecho de Magallanes que cruzamos en un transbordador y entrada a territorio chileno que es la única forma de llegar al continente por tierra.
Llegada a El Calafate, en medio de la estepa patagónica, en la provincia de Santa Cruz, es la puerta de acceso al Parque Nacional "Los Glaciares", y larga excursión de 10 horas a su estrella indiscutible: el glaciar Perito Moreno, de 30km de largo, 5km de ancho y 60 m de alto, y que sigue avanzando a razón de 2 metros por día. No es necesariamente el más grande, pero si el más conocido y quizás más espectacular por estar entre dos montañas.
La península de Magallanes, sobre la que se asientan las famosas pasarelas, impide que el glaciar Perito Moreno avance, creándose un dique natural de hielo que hace que se produzcan las famosas rupturas.
Decidí hacer una excursión que incluye un mini trekking de aprox. hora y media por el glaciar. Si tienes suerte y el tiempo acompaña, eso lo embellece todo aún más, y si para colmo tienes el privilegio de ver como se desprenden algunos de esos indomables e inmensos bloques de hielo, con un ruido atronador y golpeando con fiereza el lago, que desprevenido recibe el brutal impacto, ya no se puede pedir más. Al final de la excursión y antes de ir a las pasarelas, te esperan unas botellas de whisky que te sirven con hielo, por supuesto del glaciar.
La vista desde las pasarelas te da una idea más clara de las dimensiones del Perito, ya que caminando por el glaciar, el campo de visión es mucho más limitado y una no percibe en realidad las dimensiones del mismo. De repente, otro ruido salvaje, atronador procedente del glaciar, nos hace a todos, cámara en mano, adoptar la postura de un perro de caza, esperando detectar la próxima presa, el siguiente desplome inmediato de uno de los bloques para poder inmortalizarlo en el mismo momento en que cae, ya que solo dura unos segundos. El blanco cegador del hielo cuando el sol embiste con toda su fuerza, y ese azul que se deja entrever entre las grietas del hielo, como queriendo salir a respirar el aire fresco, despliega toda su belleza cuando otro enorme, imponente bloque de hielo se desprende dejando salir el bloque que escondía detrás. Una vez más, espero que las fotos os ayuden a dejar volar la imaginación, pero espero que algún día, todos tengáis la oportunidad de presenciar un espectáculo como el que yo he presenciado hoy.