viernes, 5 de febrero de 2010

Patagonia, Los hielos eternos de la Antártida

En el archipiélago fuegino, ya desde el avión se observan las cumbres nevadas de los Montes Martial, Olivia, Cinco Hermanos y Susana que rodean a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo (el fin del mundo o el principio de todo, según dicen los lugareños), es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Uno viene pensando en un frío polar, pero el clima en Ushuaia no es tan riguroso como se cree, aunque ¡ojo! puede cambiar de un momento otro, así que conviene ir preparado, aunque yo que viajo con mochila cargada de prendas de verano, solo disponía de un forro polar, hasta que Laura me prestó en Bs As un abrigo que me está salvando de morir congelada. Supongo que a medida que vaya subiendo el país, los iré necesitando menos. Estamos tan cerca del polo sur, que ahora en verano tenemos dieciocho horas de luz, así que nos da tiempo a hacer de todo, pero terminamos machacados. El día que llegué, después de un madrugón de infarto, porque mi vuelo salía a las 5am, nada más llegar al hostel en Ushuaia, y sin ni siquiera tener asignada habitación, me fui con dos argentinos (Ana y Pablo) al parque Nacional Tierra del Fuego, donde nos dimos una caminata de casi 20 km, que culminó en el punto más austal de todos, Bahía Lapataia. No os cuento como llegué al hostel de vuelta, pero el paseíto sin duda, mereció el esfuerzo.
Imponentes cruceros, cuyos pasajes se adivinan caros, hacen su entrada en la bahía de Ushuaia cargados de turistas, por algo aquí es verano y temporada alta, lo que nos permite excursiones que en invierno serían imposibles.
Situada a orillas del Canal Beagle, el mismo que se interpone entre los océanos Atlántico y Pacífico, el paisaje es sencillamente espectacular. La tierra del Fuego, sinónimo de misterio, aventura, indígenas, exploradores, buscadores de oro...  reparte por su geografía, viejas sendas olvidadas, bosques milenarios, rios cristalinos y costas interminables.
Una visita a a la estancia Harberton, a la que pertenece la isla Martillo, la misma que alberga una colonia de 14.000 pingüinos Magallánicos, 3.000 Papúas y curiosamente un solo pingúino Rey, y a la que llegamos navegando por el famoso Canal Beagle.
Ushuaia cuenta con varios museos, como el marítimo y de presidio, que comienza con la historia en sus paredes de como Fernando de Magallanes descubre el estrecho que lleva su nombre el 21 de octubre de 1520, y cómo de la expedición que partió con 5 naves y 266 hombres, sólo la Nao dirigida por Sebastián Elcano llegó a España el 6 de diciembre de 1522 con tan sólo 17 hombres, y que culmina con una visita a una réplica a tamaño natural del Faro San Juan de Salvamento, que Julio Verne inmortalizó como el Faro del Fin del Mundo.
Mi estancia en Ushuaia no pudo terminar mejor, y lo hizo con un delicioso asado que Juan y Martin nos hicieron para cenar. Al día siguiente, a las 5am, colectivo hasta el estrecho de Magallanes que cruzamos en un transbordador y entrada a territorio chileno que es la única forma de llegar al continente por tierra.
Llegada a El Calafate, en medio de la estepa patagónica, en la provincia de Santa Cruz, es la puerta de acceso al Parque Nacional "Los Glaciares", y larga excursión de 10 horas a su estrella indiscutible: el glaciar Perito Moreno, de 30km de largo, 5km de ancho y 60 m de alto, y que sigue avanzando a razón de 2 metros por día. No es necesariamente el más grande, pero si el más conocido y quizás más espectacular por estar entre dos montañas.
La península de Magallanes, sobre la que se asientan las famosas pasarelas, impide que el glaciar Perito Moreno avance, creándose un dique natural de hielo que hace que se produzcan las famosas rupturas.
Decidí hacer una excursión que incluye un mini trekking de aprox. hora y media por el glaciar. Si tienes suerte y el tiempo acompaña, eso lo embellece todo aún más, y si para colmo tienes el privilegio de ver como se desprenden algunos de esos indomables e inmensos bloques de hielo, con un ruido atronador y golpeando con fiereza el lago, que desprevenido recibe el brutal impacto, ya no se puede pedir más. Al final de la excursión y antes de ir a las pasarelas, te esperan unas botellas de whisky que te sirven con hielo, por supuesto del glaciar.
La vista desde las pasarelas te da una idea más clara de las dimensiones del Perito, ya que caminando por el glaciar, el campo de visión es mucho más limitado y una no percibe en realidad las dimensiones del mismo. De repente, otro ruido salvaje, atronador procedente del glaciar, nos hace a todos, cámara en mano, adoptar la postura de un perro de caza, esperando detectar la próxima presa, el siguiente desplome inmediato de uno de los bloques para poder inmortalizarlo en el mismo momento en que cae, ya que solo dura unos segundos. El blanco cegador del hielo cuando el sol embiste con toda su fuerza, y ese azul que se deja entrever entre las grietas del hielo, como queriendo salir a respirar el aire fresco, despliega toda su belleza cuando otro enorme, imponente bloque de hielo se desprende dejando salir el bloque que escondía detrás. Una vez más, espero que las fotos os ayuden a dejar volar la imaginación, pero espero que algún día, todos tengáis la oportunidad de presenciar un espectáculo como el que yo he presenciado hoy.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola Marieta !!!! por lo visto abrigada, calentando el cuerpo con un trago y bien acompañada....Del tórrido calor de Brasil al frío patagónico. Vas dejando tus marcas a lo largo del camino....y parece que con algunos también (ver algún comentario de Iguazú). Que bueno saber de vos. Te mando un beso.
Fabián.

Anónimo dijo...

punta arenas es la ciudad mas austral del mundo no Ushuaia,pero venden a Ushuaia como las mas austral del mundo por que argentina a fomentado mas el turismo que chile.