sábado, 27 de marzo de 2010

Arequipa, la ciudad blanca

Arequipa, segunda ciudad más grande de Perú, fundada por órdenes de Francisco Pizarro en 1540, es también conocida como "la ciudad blanca", por ser la mayoría de sus edificios blancos, construidos con una piedra blanca llamada "sillar", que es un material volcánico producido por la petrificación de la lava en la superficie, y es que no en vano, Arequipa está custodiada por sus más fieles guardianes, los volcanes "Misti" que se asoma, imponente por detrás de la Plaza de Armas, y que es el más representativo de la ciudad, aunque no necesariamente el más alto, de esto se enorgullece el volcán "Chachani" de algo más de 6.000 metros, y para terminar el volcán "Pichu Pichu".
La plaza de armas, con su soberbia catedral blanca será el punto de partida de mi visita.

El centro histórico de esta bonita ciudad, está repleto de iglesias, conventos, museos y casonas, y después de varias horas de recorrido, y haciendo caso de mi guía de viajes que dice, que aunque uno esté harto de edificios coloniales, no debe dejar de visitar el Monasterio de Santa Catalina de Siena, allá que me fuí, y no le falta razón a la guía.
Después de permanecer cerrado 393 años, el Monasterio fue abierto al público en 1972. Tras sus gruesos y altos muros blancos, en realidad, se esconde una ciudadela dentro de la ciudad. Estrechas calles, las celdas de las religiosas, bonitos patios, pasadizos escondidos, a ratos laberíntico, a ratos misterioso, cocinas, grandes salas, y hasta una pinacoteca, componen este magnífico monasterio. 
La importancia de las ordenes religiosas en la evangelización del Nuevo Mundo, hizo que la institución del monacato no tardase en llegar. El Monasterio se fundó en 1579, y fue el primer centro de clausura para mujeres de la orden de Santo Domingo. Para ser aceptada como monja, se debían de cumplir varios requisitos, como ser Española, dar una dote y llevar ajuar, y por supuesto acatar las estrictas normas de la orden. A modo de ejemplo, os contaré que a las religiosas sólo se les permitía comulgar 15 veces al año, o lavarse y cortarse el pelo 7 veces al año.
Del resto de la ciudad, poco puedo contaros distinto a lo de otras ciudades de Perú. La mano de la colonización española está presente en cada rincón, crearon ciudades hermosas que a día de hoy mantienen esa belleza que el paso de los años, y los varios terremotos que han sufrido muchas de las ciudades peruanas, afortunadamente no han conseguido mermar.

Uno no puede venir hasta aquí, y no visitar el maravilloso valle del Colca, y el cañón más profundo del mundo, algo más de 4.000 metros en su punto más profundo, aunque para enfado de los peruanos la National Geographics Society sigue publicando el Cañón del Colorado como más profundo que éste (que alguien lo compruebe, yo no me he molestado en hacerlo). Sin duda, la mejor forma de visitarlo es recorriéndolo a pie, en uno de los cientos de trekkings ofertados por toda la ciudad. Para los que no tenemos ni ganas ni equipamiento, o para los que físicamente no están preparados para hacerlo a pie, también hay tours en los que te llevan y te traen bien en furgonetas o en autobuses dependiendo de la cantidad de personas que se apunten al mismo. En mi caso, sólo eramos diez, para nuestra suerte por lo que nos contó la guía, que en temporada alta la afluencia de autobuses es de 100 al día. Nosotros apenas nos encontramos con otros cinco grupos y todos pequeños.

Montones de pueblecitos se reparten por el Valle y Cañón del Colca, a cual más espectacular por el entorno, y a cual más peligroso por estar todos en una zona sísmica de gran intensidad, especialmente el pueblecito de Maca que está ubicado en una falla geológica.

En el camino, llamas, vicuñas, alpacas y paisajes espectaculares. En cada "mirador" del camino en los que paramos para hacer fotos y contemplar el paisaje en todo su esplendor, puestecitos de artesanía del valle del Colca, y niñas pequeñas con sus dóciles bebés alpacas esperando que algún turista quiera fotografiarse con ellas. Varios volcanes más, se reparten por todo el valle. Uno de los más famosos es el Ampato, conocido por ser aquí donde se encontró a la famosa "momia Juanita". Los Incas que creían que las montañas eran Dioses, que podían matar mediante erupciones volcánicas, solo podían aplacar su ira mediante sacrificios humanos, y así sacrificaron a una doncella Inca hace más de 500 años, y que hoy día es conocida como la momia Juanita. Una característica de "Juanita" es que no pasó por el proceso de momificación artificial, en el que le extren las vísceras para luego embalsamar el cuerpo a fin de preservarlo, sino que éste conserva todos sus órganos intactos debido al congelamiento glacial (momificación natural).
En uno de los miradores más famosos, la cruz del cóndor, el objetivo principal es ir a ver a los cóndores, ese ave carroñera, sedentaria y monógama que los Incas creían que eran enviados de los Dioses. Para quien no lo sepa, el cóndor, no vuela, solo planea y necesita días despejados y corrientes de aire caliente para hacerlo, así que a no ser que se den estas condiciones, es práticamente imposible verlos. Nosotros tuvimos suerte, y fue todo un espectáculo el que nos ofrecieron.
El segundo día volvimos a disfrutar de la gastronomía peruana, que no sé si os he dicho que es deliciosa. Entre sus especialidades están el cebiche (pescado crudo), o el cuy (cobaya) que yo probé y que no me pareció ninguna delicia, pero que tampoco está mal. Aunque cuando te lo ponen entero, ver a la ratita ahí en el plato con las patas abiertas, a los que no estamos acostumbrados a este tipo de delicatessen, impresiona un poco.
Dejo Arequipa, y voy de camino a Lima, adonde no tengo muchas ganas de llegar, ya que lo único que escucho sobre esta ciudad es que la superpoblación y el desempleo han generado una ciudad contaminada, frenética y peligrosa. Te alertan continuamente sobre la delincuencia en Lima, no llevar nada de valor encima en ningún momento, no bajar la guardia, tomar solo taxis oficiales, cerrar las puertas, etc. etc. En cualquier caso, como en ningún momento Lima ha estado entre mis prioridades como lugar para visitar, decido quedarme unos días en el oasis de Huacachina, a recargar la bateria (aunque todo sea dicho, aún no se me ha gastado) para el próximo trimestre.

lunes, 22 de marzo de 2010

Cuzco, el ombligo del mundo - The navel of the world

Aún a sabiendas de las pocas posiblidades de subir a Machu Pichu, al contrario que muchos otros viajeros, decido ir a Cuzco o Cusco (ambas acepciones igualmente válidas según la RAE) declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983. Capital del Imperio Inca, Cusco en quechua significa "ombligo".
Como siempre, lo primero, buscar alojamiento y liberarme del peso del equipaje para poder moverme con facilidad, especialmente en ciudades con tanta altitud.
El hostal está muy cerca de la maravilosa plaza de armas, testigo de hechos históricos que cambiaron el destino de esta ciudad, como por ejemplo la proclamación de Francisco Pizarro de la conquista del Cuzco. Caminando hacia la Plaza, no podía sospechar que en unos segundos más, nada más avistar la plaza desde la esquina, caería rendida ante la maravillosa catedral, templo del triunfo, templo de la sagrada familia, templo de la compañía de Jesús, del paraninfo universitario "San Antonio Abad de Cusco" (tercera universidad más antigua de Sudamérica), casa de la santa inquisición, galerías de arte, restaurantes que conservan las fachadas y entorno de estilo puramente colonial de toda la plaza, fachada del museo inca un poco más arriba y vistas del cerro de San Cristobal. No termina aquí la cosa, todo el centro histórico de la ciudad, de calles empedradas y estrechas, llenas de tiendas de artesanía, tejidos, agencias, museos como el de arte contemporáneo, el regional histórico, el de arte popular, el del Qoricancha, el centro Qosqo de arte nativo en el que ofrecen bonitos espectáculos de música y danza folclóricas, hacen que no te aburras ni un minuto. Uno de los barrios más pintorescos, el de San Blás, donde se concentran los talleres y tiendas de artesanía, también de empedradas, empinadas y estrechas calles, que dan vida a este barrio repleto de antiguas casonas de la epoca colonial, construidas al parecer sobre cimientos incaicos.
Este imperio que prosperó en medio de grandes conflictos y movimientos anticoloniales que tuvieron su origen en el libro "Los comentarios reales de los Incas" de Garcilaso de la Vega, hijo de una princesa Inca  que nació en el Cuzco en abril de 1539, y murió en Córdoba (la nuestra) 77 años más tarde, en otro mes de abril, duró poco. A pesar de su corta duración, hay mucho que contar del mismo, que como todos los imperios se levantó, creció y cayó, esta vez en manos de los españoles que para desdicha de los peruanos, sólo eramos un puñado pero conseguimos arrebatarles el poder, y si no que se lo digan a Atahualpa, soberano Inca por aquel entonces, y que fue ejecutado por los españoles según cuenta la historia. No os preocupéis que, aunque entre los conocimientos de algunos guías en mis recorridos, (porque otros no sé muy bien que hacen ejerciendo de guías), y la curiosidad que me ha llevado a informarme de todo, no pienso atiborraros de información.
Sí, os voy a contar que he ido a visitar las ruinas incaicas de Saqsaywaman, Puka Pukara, Tambomachay y las laberínticas ruinas de Q'enco, que eran un santuario religioso para ceremonias de culto a la fertilidad. Unas en mejores estado que otras, y sobre las que se tienen más o menos datos, pero todas merecen una visita.
El día siguiente, también dedicado a visitar ruinas, esta vez un poco más alejadas de la Ciudad, en el espectacular Valle Sagrado de los Incas. Los pueblos de Pisaq y Ollantaytambo, pueblo incas que a día de hoy mantienen la planificación urbana Inca.
Dejamos la historia a un lado, y volvemos al día a día de la vida en Cuzco. Es una de las ciudades más visitadas de Perú, sobre todo por ser el punto de acceso al tren que lleva a Machu Pichu. Como consecuencia del cierre del mismo, la escasez de turistas es notable, y eso hace que la avalancha de cuzqueños, niños, jóvenes y ancianos que de una forma u otra viven del turismo, ofreciéndote todo tipo de productos, además de mujeres y niños con llamas ofreciendo hacerte una foto con ellos a cambio de unos soles, sea casi insoportable. Pero algún precio tenía que pagar por tener ante mi tanta maravilla casi en exclusiva, sin tener que compartir el espacio con los miles de turistas, que erróneamente, han decidido prescindir de visitar esta ciudad. Creedme, esta ciudad es mucho más que Machu Pichu, lugar que sin duda, espero poder visitar algín día.
Chicos y chicas, jóvenes y adultos de nuevo Cuzco en negrita y subrayado.
La ciudad de Cuzco, no contenta con ofrecerme sus más preciadas joyas, unas horas antes de marcharme me regala (por primera vez en su historia) la ceremonia de la llegada de Don Bosco (santo de los jóvenes) a la ciudad.
La Plaza de Armas se engalana para recibirlo. Hordas de Peruanos, en su mayoría Cuzqueños se preparan para recibirlo en una ceremonia que durará varias horas y que estará llena de parafernalia, color y música. Engalanados en los distintos ropajes Incas, de acuerdo a las distintas jerarquías, junto con los estudiantes uniformados de los distintos colegios, en el que por supuesto no faltan los salesianos. Los alumnos del colegio de María Auxiliadora, con sus uniformes grises agitando excitados sus bufandas para dar la bienvenida al santo patrón, que hace su entrada triunfal en la plaza de Armas transportado en su trono. Tras pronunciar un breve discurso en quechua, que como bien comprenderéis, soy incapaz de reproduciros, los cientos de personas allí congregados, curiosos, devotos, organizadores y sobre todos los que formaban parte del ceremonial estallan en aplausos y vítores.
Casi terminada la ceremonia, que yo terminé viendo desde uno de los balcones de los maravillosos cafés de la Plaza de Armas, me apresuré a volver al hostel a recoger mi equipaje para marcharme a la terminal de autobuses. A medida que atravesaba la plaza, orgullosos padres y madres, todos vestidos de Domingo, se hacían fotos con sus hijos aún con los trajes perfectamente confeccionados para tamaño ceremonial.


The navel of the world.
Although I knew it was highly unlikely that I could go to Machu Pichu, unlike many other travellers, I decided to go to Cuzco or Cusco. Declared World Heritage Site by Unesco in 1983. Capital of the Inca empire, Cusco in quechua means "navel".
As always, finding a place to stay and getting rid of the luggage to move freely was the first thing to do, especially in cities located at such high altitude.

The hostel is very close to the magnificent plaza de armas, witness of historic facts that changed the fate of this city, such as Francisco Pizarro's proclamation of the conquest of Cuzco. Walking towards the plaza, I couldn't imagine, that in just a few seconds, as soon as I caught sight of the plaza from the corner, I'd succumb before the splendid cathedral, temple of triumph, temple of the holy family, temple of the compañía de Jesús, university "San Antonio Abad de Cusco" (third oldest Uni in Southamerica), casa de la santa inquisición, art galeries, restaurants that have kept the colonial facades and environment of the plaza, facade of the Inca museum up the road, and views of San Cristobal's hill. Not only that, the city's historic centre, with cobbled and narrow streets, full of handcraft, textile shops, travel agencies, museums like the modern art, regional histórico, popular art, Qoricancha, Qosqo centre of native art in which one can see nice shows of music and folklore dance, make sure that you do not get bored for a single second. One of the most picturesque neighborhoods, San Blas' where all the handcraft workshop and shops concentrate, also made of cobbled, steep and narrow streets that bring this neighborhood to life, is packed with old big colonial houses, apparently built on incaic foundations. 
This empire that succeded in the middle of great conflicts and anticolonial movements some of them created by the book "Los comentarios reales de los Incas" by Garcilaso de la Vega, son of an Inca princess, who was born in Cuzco in April 1539, and died in Córdoba (Spain) 77 years later, another month of April, didn't last long. Despite its short duration, there is a lot to say about it. Like all empires was created, grown and fallen, this time in the hands of the Spaniards, that to the Peruvians' regret, were only a handful but managed to take the power away from them. Atahualpa, Inca sovereign at the time and according to history, executed by the Spaniards can confirm this. Do not worry, although thank to the knowledge of some of the guides in the tours (some others I wonder how they work as touristic guides) and the curiosity that has helped me to learn a lot of things, I will not burden you with too much information.
However, I will tell you that I've visited the incaic ruins of Saqsaywaman, Puka Pukara, Tambomachay and the "labyrinthic" ruins of Q'enco, which was a religious santuary to carry out fertility ceremonies. Some in better conditions than others, but they are all worth a visit. 
The following day, I visited some other ruins, this time a bit far from the city, in the spectacular Sacred Valley of the Incas. Pisaq and Ollantaytambo, inca villages that still preserve the inca's urban layout. 
Let's put history aside for a while, and get back to Cuzco's daily life. It's one of the most visited towns in Peru, as the train to Machu Pichu leaves from here. Due to its closure, the lack of tourists is noticeable, and this makes unbereable the avalanche of cuzqueños, kids, youngsters and the elderly that in some way live off tourism, offering all kind of products, as well as women and kids asking you to take a picture with them. But that's the price to pay in exchange for having such beauty, nearly exclusively for myself, without having to share the space with thousand of tourists, that have wrongly decided not to visit this town. Believe me, this town is a lot more than Machu Pichu, place that I hope to visit one day. 
Boys and girls, once more, Cuzco in bold and underlined. 
The town of Cuzco, not only shared with me its most precious jewels, just before I left, it also it gifted me (for the first time in its history) with the arrival of Don Bosco (saint of the youngsters) to town.
The Plaza de Armas was decorated to receive him. Hordes of peruvians, mostly Cuzqueños get ready to receive him, in a ceremony that lasted several hours, and which was full of paraphernalia, color and music. Dressed up with the different Inca clothing, according to the different hierarchies, together with students from the different schools, including of course the Salesianos. Students of María Auxiliadora school, wearing their grey uniforms and waving their scarves to welcome the Saint Patron, that makes a triumphant entry in the square carried in its throne. After a brief speech, which of course I'm incapable of reproducing, the hundreds of people there, onlookers, devouts, organizers and above all those forming part of the ceremony bursted with joy.
When the ceremony, that I ended up watching from the balcony of one of the great cafes in the Plaza, was nearly over, I hurried to the hotel to pick up my backpack and go to the bus terminal. As I walked across the Plaza, proud parents, all wearing their best dresses and suits, had pictures taken with their children who were still wearing perfectly taylor made clothing for such a ceremony. 

jueves, 18 de marzo de 2010

El Lago Sagrado - The sacred lake

A tan solo 3 horas de La Paz, y a algunos metros más arriba, está la pequeña localidad de Copacabana. Ya bastantes km antes de llegar, el paisaje, nos regala una muestra de la maravilla que nos aguarda más adelante.
Estamos en la orilla sur del lago Titicaca, un gigantesco espejo de aguas azules, venerado por los Incas, y alma de los pueblos aymaras que se asientan a lo largo de su orilla.
Copacabana, en su día lugar de peregrinación religiosa, hoy está llena de restaurantes, agencias y tiendas de productos bolivianos, como casi todas las localidades que viven del turismo, y tiene un ambiente relajado y tranquilo, al que el lago le aporta un toque que magnetiza a quien la visita.
Es el mejor punto de partida, para quienes quieren visitar las Islas del Sol y de la Luna.
Bonitos días de sol se convierten en frías noches que te llevan a refugiarte en uno de los muchos restaurantes, que sin excepción sirven el más típico de todos los platos, trucha criolla del lago cocinada de cualquier forma posible. Navegando hacia la legendaria Isla del Sol, donde según la mitología Inca nació el sol, conozco a Sarah, una encantadora chica inglesa con la que paso el día en la Isla. Llegamos a la parte sur de la isla, casi nos morimos cuando vimos la escalera de acceso a la isla, especialmente Sarah que no dejó la mochila en Copacabana. Una vez solucionado el tema del alojamiento, empezamos una caminata de casi 4 horas a la parte norte de la Isla. Un camino sin señalizar, de piedras, grandes cuestas, que unido a mi sentido de la orientación, y al de Sarah que es del pelo, hicieron que nos perdiesemos varias veces a lo largo de la mañana. Derrotadas llegamos a la zona norte, donde para nuestra sorpresa, los barcos a la zona sur ya habían partido y la única forma de volver era caminando, o alquilando un bote privado por el que por supuesto nos pedían un ojo de la cara!! como no todo podía salirnos mal, de repente una pareja de españoles, gallegos para más señas, que tenían un bote privado durante dos días, de acuerdo con el capitán de su bote, y a cambio (este último) de 15 Bolivianos cada una, accedieron a llevarnos a la parte sur. La mayor parte de la isla está poblada por indígenas de origen quehcua y aymara, y se dedican a la artesanía y a cuidar ganado, llamas, ovejas y vacas.
Por algún motivo, las dos que soportamos maravillosamente bien la altura, aquí en la isla (4000 msnm) nos afectaba más que en ningún otro sitio, por suerte solo en que teníamos que parar constantemente para recobrar el aliento. Dimos otra vuelta por la parte sur, una cerveza mientras contemplabamos otra bonita puesta de sol, y a cenar.
Después de una larga noche, en la que el agua de la tormenta que cayó entraba por el agujero que había en el techo de nuestra habitación, a la mañana siguiente volvimos a Copacabana, para casi inmediatamente Sarah tomar un bus hacia La Paz y yo a Puno en Perú.
Puno, no tiene gran cosa, pero es el mejor punto para visitar las Islas Flotantes de los Uros, en la parte peruana del Lago Titicaca.
Las islas flotantes son un espectáculo único, que por desgracia el invasor blanco, de nuevo, ha hecho que se vuelvan excesivamente comerciales. Las otrora, islas en las que vivían de la pesca y canje de productos en el mercado de Puno, ahora tienen sus puestos de artesanía, mini supermercado con precios un tanto caros para Perú, claro que en este mercado solo compramos los turistas y unas cabañas con una cama cada una que hacen las veces de "hostal", y en las que pasé la noche. Aún con todo, la construcción de las islas a base de totora que abunda en las islas es una maravilla, el emplazamiento único e irrepetible, y los indios uros muy amables. Al parecer el origen de las islas, 55 en total, son el resultado del deseo de los Uros de aislarse de los Collans e Incas. Hoy día las islas tienen unos 2000 habitantes, hay de 3 a 5 familias por isla y su lengua nativa es el Aymara. Tienen una escuela de primaria en una de ellas, y por la mañana temprano ves a los niños desplazándose en sus barcas para asistir al colegio con tanta facilidad como los europeitos manejan sus bicicletas. También tienen una especie de centro de salud en una de las islas, que permanece vacío la mayor parte del tiempo, ya que en caso de enfermedad, ellos recurren primero a los chamanes.
La noche que pasé en las Islas fui con Luis, un nativo de las islas, a poner una red de pesca que tendríamos que recoger al día siguiente sobre las 6 de la mañana. En el trayecto, con un frío helador pero con la tranquilidad del lago por la noche, en la que solo te cruzabas con alguna que otra canoa de totora, me contó que hace años los Uros eran bastante salvajes y no permitían la visita de turistas. Todo eso cambió con el paso de los años, y supongo que vieron en los turistas una fuente de ingreso más fácil y rentable de ganarse la vida.
En cualquier caso, comerciales o no, las islas flotantes hay que ponerlas en negrita en los lugares pendientes de visitar.

Próxima parada: Cuzco o Cusco según los locales.

The Sacred Lake


Just 3 hours away from La Paz, and a few metres higher is the small town of Copacabana. Many km before getting there, the landscape shows a small sample of the beauty that lies ahead.
We are in the south shore of the Titicaca lake, a gigantic mirror of blue waters, worshipped by the Incas, and soul of the aymara villages settled along the lake's shore.
Copacabana, years ago, a place of religious pilgrimage, today is packed with restaurants, travel agencies, and shops selling local products, like in most places that live off tourism, and has a relaxed and quiet atmosphere, to which the lake adds a magnetic touch.
It's the best starting point to visit the Isla del Sol and Isla de la Luna (Islands of the sun and the moon)
Lovely sunny days become cold nights that make you look for shelter in one of the many restaurants, that without exception sell the most typical of all dishes, trout from the lake cooked in every possible manner. Sailing towards the legendary Isla del Sol, birthplace of the sun according to the Inca mythology, I met Sarah, a very nice English girl with whom I spent they day in the island. We went to the southern part of the island, and were shocked when we saw the staircase to access the island, especially Sarah who didn't leave her backpack in Copacabana. Once we found a hostel to spend the night, we went on a 4 hours walk to the northern part of the island. The stony and steep way to the north part with not signposts whatsoever, together with our lack of sense of direction, made us get lost several times along the way. Knackered, we reached the northern part, where to our surprise, boats to the south part of the island were already gone, so the only way to get back was either walking or hiring a private boat, for which they wanted way too much money. But, not everything could go wrong, and so we met a Spanish couple, from Galicia to be more precise, that had a private boat, and they kindly, together with the captain of the boat for 15 bolivianos each, took us to the south part of the island. Inhabitants of the island are mainly indigenous of either quechua and aymara origin, and they basically live off handcraft and llamas, sheeps and cows.
Sarah and I tolerate altitude quite well, but for some reason, we find it harder to get used to it here, luckily enough the only symptom we have, is that we need to stop constantly to get our breath back. We walked around the south part of the island, had a beer while watching another beautiful sunset, and went to have some dinner.
After a long night, in which the water of the storm leaked in our rooms through a whole in the roof, the following morning we went back to Copacabana, then almost immediately, Sarah took a bus to La Paz and I headed to Puno in Perú.
Puno, has nothing to see really, but it's the best starting point to visit the Uros Floating Islands, in the Peruvian part of the Titicaca lake.
The floating islands are an unique sight, which unfortunately, the white invasor again, have made them become extremely commercialized. At one time the islands that lived off fishing and exchange of products in the Puno market, they now have a small overpriced supermarket, of course only tourists buy here, and huts that serve as a "hostel", and in which I spent the night. However, the totora-made islands are astonishing, the location unique and unrepeatable, and the Uros very kind. Apparently the origin of the 55 islands, has to do with the decision of the Uros of isolating themselves from the Collans and Incas. Nowadays the islands have about 2000 inhabitants, there are 3 to 5 families per island, and their native language is Aymara. They have a primary school in one of the islands, and early in the morning, you can see kids rowing in their boats to go to school with the same ease that european kids ride their bikes. They also have a health centre that they hardly use, as in case of illness they rather visit a chaman first.
The night I spent in the islands I went with Luis, a native uro, to set a fishing net that needed it to be picked up the following morning at 6am. On the way there, with a freezing cold but the peace of the lake at night, in which every now and then, you only saw a totora boat passing by, told me that years back, the Uros were kind of wild, and did not allowed tourists visits. Over the years, all that changed and I guess they saw tourists as an easy and profitable way of income.
In any case, commercialized or not, the floating island need to be in bold in your "places to visit" list.
Next stop: Cuzco or Cusco according to locals.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La Paz, a ras del cielo


La Paz, la ciudad más alta del mundo, 3.660 msnm. Casi sin excepción, las mujeres bolivianas tienen el pelo negro y muy largo recogido en dos trenzas. Sobre sus cabezas ese sombrero tipo bombín, que en los años 20 trajeron los trabajadores británicos del ferrocarril, y que les da ese aspecto tan característico, y sobre sus cinturas, faldas abultadas con enaguas es lo que queda del traje de la epoca colonial, que la mujer boliviana adaptó a su forma de vida. Sobre sus espaldas el aguayo, esa especie de saco de colores que transportan a sus espaldas bien con alguna mercancía o con sus pequeños, son la imagen cotidiana de cualquier población de Bolivia, incluyendo a su capital.
Yo, como siempre, y en este caso con mucho esfuerzo, hago todos mis recorridos a pie, sorteando en cada esquina, los cientos de limpiabotas que hay en esta ciudad. Comienzo el recorrido por la calle Comercio, que me lleva hasta la plaza central, la plaza Murillo, rodeada de edificios de la epoca colonial. Hay que bajar una de las empinadas cuestas para llegar hasta la iglesia y convento de San Francisco, donde comienza la más turística de todas las calles, la calle Sagárnaga que en su encuentro con la calle Linares, nos lleva al conocidísimo Mercado de las Brujas, de empedradas callejuelas, innumerables puestos de artesanía, cerámica, cuero, prendas de alpaca, joyería de plata, amuletos, hierbas medicinales, productos tradicionales de la cultura Kallawaya, instrumentos musicales hechos a mano y objetos religiosos, pócimas para enamorar, olvidar y reconquistar, y fetos de llama disecados a la venta, para que la mujer los queme y le traiga fertilidad, y todo a precio de ganga.
Hay que caminar despacio, la caprichosa topografía ha generado una ciudad de calles muy empinadas, que unido a los más de 3.600 metros sobre los que se encuentra la ciudad, hace los desplazamientos a pie, lentos y cansados.

El transporte urbano en caso de querer usarlo, consiste en bonitos y viejos autobuses que recorren la ciudad, junto con viejas y desvencijadas furgonetas desde las que, bien desde la ventana o desde la misma puerta, en un castellano casi ininteligible, alguien recita el recorrido y precio de las mismas.
Prácticamente todas las calles, están llenas de diminutos kioskos en los que venden desde empanadas, golosinas y bebidas hasta cuadernos y champú pasando por papel higiénico y horquillas para el pelo, y curiosamente, lo que no falta en ninguno de ellos, un teléfono desde el que hacer llamadas. También con frecuencia, propietarios de carritos vendiendo zumos de naranja o pomelo te asaltan en todos los recorridos.
Hay varios miradores repartidos por la ciudad que ofrecen unas vistas inmejorables de cada zona. El mirador El Montículo desde el que se obtiene una magnífica vista de la zona sur de la ciudad, el mirador Killi Killi, al que cuesta la misma vida llegar, cuando os muestre una foto entenderéis porqué, y desde donde se aprecia el lado norte.
La ciudad de la Paz, se divide, por decirlo de alguna manera, en tres escalones, el alto, el medio y el bajo, a 4.100, 3.660 y 3.200 metros  sobre el nivel del mar respectivamente. A medida que se sube de altura, se baja de clase social. La clase alta y los diplomáticos se han hecho con el sur de la ciudad, mientras la clase media vive en el centro, y la baja en la zona de "El Alto", en la que el ambiente cambia radicalmente, arquitectura incluída, y ahí es donde se concentra lo menos granado de la sociedad paceña.
Trás un breve descanso en este último mirador, me dirijo hacia la estrecha, empedrada y bonita calle Jaén, donde se concentran varios museos de la ciudad, como el de metales preciosos, el museo casa Murillo, el de instrumentos musicales bolivianos y algunos más. Como museos que son, todos ellos recolectan, custodian, conservan y exhiben bienes artísticos, naturales o históricos, excepto el pequeñísimo e interesante museo de la coca, en la calle Linares, cuyo contenido son fotografías y textos sobre el origen y uso de la hoja de coca a lo largo de los años.
Comienza contando el descubrimiento de restos de coca en Perú entre el 1800 y 2500 a.c.

La coca es el símbolo de la identidad andina. Tiene una gran importancia cultural, es el símbolo central para las ofrendas a los antepasados y a la pachamama (la madre tierra) para agradecer la buena cosecha, salud y prosperidad. Uno de sus principales usos sobre todo entre los turistas es para paliar el mal de altura. Está demostrado que la hoja de coca o "acullico" tiene un efecto estimulador de los centros respiratorios. Tiene efectos terapeuticos, medicinales y anestésicos, y aumenta la capacidad para tolerar el trabajo físico, lo que en su día fue fundamental para el duro trabajo de los mineros.

Los Incas conocían muy bien las propiedades anestésicas de la coca, la usaron para realizar cirugías complejas como las trepanaciones, o lo que es lo mismo, para agujerear el cráneo. Siglos después en 1884, Karl Koller la utiliza como anestésico en cirugía ocular, iniciándose así la era de la cirugía con anestesia. Paralelamente Freud descubrió sus propiedades estimulantes y se convirtió en el primer consumidor de cocaína de la historia.

Para terminar y resumir, reza un texto: "5000 años de consumo tradicional o acullico de coca sin daño para el organismo humano demuestran que el problema surgió cuando el occidente (el invasor blanco) tocó la hoja de coca y la convirtió en cocaína."

Huelga de transporte público, y excursión a las ruinas de Tiwanaku cancelada. La agencia, supongo que con tal de no devolvernos la plata, se aventuran a enviarnos una furgoneta de uso privado, aún a riesgo de no poder cruzar los piquetes repartidos por toda la ciudad. Para salir de la ciudad hacia las ruinas hay que atravesar la zona de "El Alto", ya sabéis, donde está la flor y nata de La Paz, y a medida que avanzabamos, fuimos testigos de como sacaban a osados conductores de taxi de sus coches, y los apaleaban con cinturones, barras de goma, y con las manos. Intentamos dar un rodeo para salir de la ciudad, pero la única salida posible estaba bien cortada por un piquete. Decidimos intentarlo de todas formas, y vimos como un coche pudo atravesar el piquete a cambio de 50 bolivianos, ya me diréis que huelga de pacotilla es esta!! así que allá fuimos a intentarlo. Al ver que eramos "gringos", querían más plata y darle una paliza a nuestro chófer para dejarnos pasar, a lo que por supuesto nos negamos. Rodearon la furgoneta, pero finalmente con buenas formas nos dejaron marchar. Cuando volvíamos, un señor al que preguntamos nos dijo que seguramente en 30-40 minutos el piquete se disolvería y podríamos pasar, y así fue.

Acompañados de Isabel, nuestra guía indígena de origen Aymara, llegamos a las ruinas de Tiwanaku. Se encuentran a 3.845 msnm, y son el asiento de civilizaciones andinas anteriores a los Incas. Aunque el origen y desaparición de esta cultura sigue siendo una incógnita, hoy día siguen las excavaciones y descubrimientos de los que los arqueólogos, aún intentan descifrar sus secretos.
En el museo antes de entrar a las ruinas, hay una gran cantidad de material cerámico, que Isabel nos explicó de maravilla, y que nos resultó bastante interesante, más que por los objetos en sí, por como lograron crear, pulir, y cortar la piedra y otros materiales con tanta precisión en una época en la que, se supone, no tenían herramientas para hacerlo. Los mayores atractivos de las ruinas son la Puerta del Sol y los Monolitos Bennett y Ponce, de los que os dejo una foto.
Paramos a comer en un restaurante del pueblo de Tihaunacu, en el que volví a comer sopa de quínoa, carne de llama, y por supuesto patatas. Hay más de 300 variedades de patata en Bolivia, y para un boliviano una comida sin patata es casi como un jardín sin flores.
A la vuelta a La Paz, hicimos una parada en el mirador de El Alto, desde donde se aprecia en todo su esplendor, la mejor vista de la ciudad.
Y para terminar, os informo de una pequeña variable en mi itinerario, EL CIERRE DE MACHU PICHU HASTA EL 1 DE ABRIL, NO ME LO PUEDO CREER!!!!!!!!! me lleva a comprar un tour por el amazonas boliviano, para compensar la peor noticia posible. Despues de otro madrugón, y una agitada mañana en el aeropuerto al darme cuenta de que me habia dejado el billete de avión y el voucher para el tour en el hostel, y conseguir que me lo enviaran al aeropuerto en un taxi, los vuelos a Rurrenabaque han sido cancelados por la lluvia. Al parecer la pista de aterrizaje debe de ser casi de tierra, y estaba demasiado mojada, es lo que nos han dicho, así que todo queda pospuesto para mañana.

La Paz, up in the sky

La Paz, the highest city in the world, 3.660 above sea level. Nearly withouth exception, bolivian women wear long black hair tied back in two long braids. On their heads, that hat that looks like a bowler hat, which was brought into Bolivia by British railway workers in the 20's. On their waists, bulky skirts with their underskirts is what is left of the dress in the colonial times, that bolivian women adapted to their way of life. On their backs, the "aguayo", that kind of colorful bag in which they either carry their kids or goods, are the daily image of any bolivian city, including its capital city.
As usual, and in this case making a big effort, I walk all over the city, dodging the hundreds of shoeshine boys that are in this city. I start in Calle Comercio, that leads me to the city's main square, plaza Murillo, surrounded by buildings of the colonial times. You have to go downhill to reach San Francisco's church and convent, where the most touristic of all streets is, Calle Sagárnaga which meets with calle Linares right at the Witches market, with its cobbled streets, countless stalls of handcraft, ceramic, leather, alpaca (wool) clothes, silver jewlery, charms and amulets, medicinal plants, traditional products of the Kallawaya culture, handmade musical instruments and religious objects, concoctions to fall in love, forget and seduce, and dissected llama fetuses for women to burn and bring fertility, and all of it, at a bargain price.
You have to walk really slowly, the capricious topography has generated a city of very steep roads, which together with the more than 3.600 metres where the city is located makes any walking trip slow and tired. 
Urban transport if you want to use it, consist of nice and old buses that go around the city, as well as old and rickety vans, in which someone either from the window or the door, in an nearly unintelligible Spanish, rattles off the route and price. 
Basically all roads are packed with tiny stalls in which they sell from pies to candies and soft drinks, to pad notes and shampoo, without forgetting toilet paper and hair clips, and funnily enough they all have a phone from which to make phone calls. Also and quite frequently, owners of  trolleys selling orange and grapefruit juices, run into you in every walk.  
There are several viewpoints in the city that offer unbeteable views of the different areas. El Montículo viewpoint from which you have an excellent view of the southern part of the city, the Killi Killi, viewpoint from which you have a magnificent view of the northern side.
The city of La Paz is, somehow built in three different levels, high, middle and low levels, at 4.100, 3.660 and 3.200 metres above sea level respectively. The higher you go the lower the social class. The upper class and diplomats live in the southern part (the lowest), middle class lives in the centre (middle level) and the lower social class in the area known as "El Alto", in which the atmosphere completely changes, architecture included.
After a quick break in the last viewpoint, I go to the narrow, cobbled and nice calle Jaén, where there are several museums, like the precious metals museum, casa Murillo, bolivian musical instruments and a few more. Like all museums they collect, watch over, preserve and exhibit artistic, natural or historic goods, except for the tiny and interesting coca museum, in Calle Linares, which content are pictures and texts about the origin and usage of the coca throughout the years. 
It beggins with the discovery of coca between 1800 and 2500 b.c.

The Coca is the symbol of the andean identity. It has a great cultural importance, is the main symbol when it comes to make offerings to their ancestors and the pachamama (mother earth) to thank them for the good harvests, health and prosperity. One of its main uses, especially amongst tourists is to ease the altitude sickness. It has been proved that the coca leaf or "acullico" has a estimulating effect in the respiratory system. It also has therapeutic, medicinal and anesthetic effects, which at the time was really important for the miners. 

The Incas knew the coca's anesthetic properties very well, and they used it to carry out complex surgeries like trepanations, in other words to make holes in the skull. Centuries later, in 1884, Karl Koller used it as anesthetic in eye surgery, starting then the era of surgery with anesthetic.  In parallel Freud founded out about the coca estimulating properties, becoming the first cocaine consumer in history. 

To finish with, there is a final text in the museum: "5000 years of tradicional consumption of acullico or coca harmless to the organism prove that the problem arose when the western (the white invader) touched the coca leaf and converted it into cocaine."

Public transport strike, and trip to the ruins of Tiwanaku cancelled. I guess that the agency, determined not to give us the money back, sent us a private van, even though we were unlikely to cross the pickets distributed in the city. To go to the ruins we need to go across "El Alto", that's where the bolivian créme de la créme lives, and as we moved forward, we witnessed how taxi drivers were dragged out of their cars and beaten up with belts, rubber bars and their hands. We tried to get out of town through another road, but the only posible way out was blocked by a picket. We decided to try anyway, and watched people in a car bribing them for 50 bolivianos. What kind of shitty strike is this? When they saw we were "gringos", they wanted more money and beat up pur driver to let us through, to which of course we said no. They blocked the van, but after some polite words and good manners they let us go back. When we were on our way, somebody told us that the blocking would be over in 30-40 minutes, so we waited, and indeed they all left, so we finally got through.

Together with Isabel, our Aymara guide, we reached the Tiwanaku ruins. They are located at 3.845 msnm, and are where Andean civilations lived before the Incas. Although their origin and disappearance are still a question mark, nowadays they are still excavating and archaeologists keep trying to figure out what happened to them.
In the museum before actually going to the ruins, there is a great amount of ceramics, which Isabel explained wonderfully and which turned out to be quite interesting, not for the objects we saw, but for the fact that they managed to produce, polish and cut the stone and other materials with such precision in a time where there were not tools to do so. The main attractions are la Puerta del Sol and the Monoliths Bennett and Ponce, of which I attach a pic.


We stopped for lunch at a local restaurant in Tihaunacu, in which I ate again quínoa soup and llama, and of course potatoes. There are more than 300 varieties of potatoes in Bolivia, and for a Bolivian a meal without potatoes is like a garden without flowers. 
Upon return to La Paz, we stopped in El Alto viewpoint, where you can enjoy the best view of the city. 
And to finish with, a small change in my itinerary due to the CLOSING OF MACHU PICHU UNTIL APRIL 1st, I CAN'T BELIEVE IT!!!!!!!!! leads me to buy a tour in the Bolivian Amazon, to make up for the worst possible news. After waking up really early again, and after a hectic morning at the airport after realizing that I have left my ticket and voucher at the hostel, and managing to get a taxi driver to take them for me to the airport, flights to Rurrenabaque were cancelled due to heavy rain. It seems than the landing strip is made of grass and it was to wet to land, so everything is postponed for the following day.