HKSAR (Hong Kong Special Administrative Region) como su nombre indica es una región administrativa especial de China. Está dividida en 4 áreas importantes, Kowloon, Hong Kong Island, the New territories, y las 234 islas que forman "The Outlying areas". Nuevos sabores te esperan en todas ellas, y hace falta una larga visita a esta ciudad para poder apreciar y saborear, todo lo que tiene que ofrecer.
Para muchos de sus visitantes, una de las razones más importantes para venir hasta aquí, si no, la más importante, son las compras. Productos de todos los rincones del planeta están en oferta permanente. Ventas y juego ilegales, mercados nocturnos, ese mundo subterráneo de tríadas, el mercado de jade (donde los chinos compran a sus hijos pequeños brazaletes nada más nacer, ya que creen que el jade protege de los malos espíritus y calma las emociones), el de medicinas chinas, tiendas impensables, puestos callejeros de hierbas, el milagroso gingsen, comidas secas inimaginables y otros artículos del mundo que solo se pueden encontrar aquí. Aunque quien viene solo a eso, se pierde los mejores atractivos de esta fascinante ciudad.
El frenético ritmo de vida de Hong Kong, parece tomarse un respiro cuando se visitan algunos de los templos y rincones más escondidos de la ciudad. Las paradojas de la sociedad china y los elementos occidentales que se encuentran en cada esquina, hacen de HK una ciudad de contradicciones. 150 años de imperialismo británico no han sido suficientes para solapar 5000 años de tradicion china, y forjándose entre esos dos mundos, Hong Kong ha salido victoriosa como una ciudad única e irrepetible en el mundo.
Los negocios y acuerdos más importantes de esta parte del planeta, se dan cita en la vertiginosa Hong Kong, uno de los grandes centros financieros de Asia. Considerado uno de los lugares con mayor libertad económica del mundo, su economía depende en gran medida del comercio internacional, en especial del comercio entre China y el resto del mundo.
En Wan Chai, el lujo y exclusividad, también tienen su avenida en HK, en cuyas tiendas los petrodólares cambian de manos, mientras los chóferes esperan pacientes en los Mercedes, Porches, Rolls Royces, Lamborginis, y Ferraris.
Para los que no tienen chófer, la excelente y asequible red de transporte, te lleva prácticamente a todos los rincones de la ciudad.
En el muelle, Bruce Lee vigila su particular paseo de la fama (Avenue of the stars), al lado de Harbour City, el centro comercial más grande que he visto en mi vida, en el que los pasamanos, botones de ascensores, baños y cualquier cosa que sea utilizada por más de un usuario, es esterilizada cada hora!!! Más de 700 tiendas abarrotan los más de 600.000m2 al lado del muelle donde atracan los barcos que llevan a las islas.
Desde allí al lado, es desde donde se observa el espectáculo de luz y sonido que da la bienvenida a la noche en HK, y que nos regala una de sus imágenes más famosas, su Manhattan particular. El skyline iluminado de noche, en el que ya, horas antes de comenzar, cientos de cámaras estratégicamente colocadas en primera linea de fuego, exhiben lentes y objetivos dignos de papparazi queriendo robar imágenes de Bardem y Penélope en su luna de miel. Antes del disparo de salida, los neones de Panasonic, Samsung, y todos los grandes que pelean por un lugar en el ansiado, exclusivo y privilegiado distrito financiero de HK, ponen la miel en los labios, del espectáculo que esta a punto de empezar.
Otro paseo por el barrio de Tsim Sha Tsui me lleva hasta antiguos edificios victorianos como la escuela británica, inicialmente construida para extranjeros residentes en HK, y que hoy guarda en su interior antigüedades y oficinas; iglesias, museos, el centro cultural de HK, y cómo no! imponentes centros comerciales.
Otros edificios que testimonian la herencia colonial de HK, se reparten por la ciudad. El distrito central, alberga la sede del gobierno y el centro financiero de la ciudad, cuyas torres de acero y cristal, firmadas por los más prestigiosos arquitectos, como la torre del banco de China de 367.4 metros, son la mejor prueba del éxito de Hong Kong.
Otros barrios sin embargo, te transportan a otra época, como en Wong Tai sin, dónde solo unos metros separan el mundo de la dinastía Qing del S. XXI.
En el distrito central se encuentra la escalera/cinta/pasarela mecánica más larga de HK (seguramente del mundo) de 800 metros que te lleva hasta el soho, donde el dinamismo de esta ciudad se acentúa con la puesta de sol, y donde la vida nocturna dura tanto como uno tenga fuerzas para resistir. Es el mejor lugar para acudir a los cientos de restaurantes en los que disfrutar de la exquisita gastronomía de HK, o de cualquier otra parte del mundo, pero aquí queda la de HK altamente recomendada.
Mong Kok, es uno de los barrios más bulliciosos (en el que esta mi hostel) los mercados, restaurantes, tiendas de electrónica y el olor a tofu frito, especialmente el "stinky tofu" que quiere decir "tofu apestoso" cuanto más huele, mejor es su sabor (dicen) yo he sigo incapaz de comer algo que huele tan terriblemente mal, es todo un espectáculo de color, ruido, olores y mucha mucha gente.
Victoria Peak una de las principales atracciones de Hong Kong, con unas magníficas vistas del puerto, es otra de las cosas que hay que visitar, y todo esto que os cuento, es sólo una parte de lo que HK tiene que ofrecer, operas, danzas, excursiones, más museos, espectáculos, regatas, rutas, todo está disponible para quien visite esta deslumbrante ciudad.
miércoles, 28 de julio de 2010
lunes, 26 de julio de 2010
China - Segunda Parte
De Beijing a Xi'an donde el ejército de terracota de varios miles de soldados a tamaño natural, sigue haciendo guardia en la tumba de Qin Shi Huang, el primer emperador de China; y donde la madrugada del 11 de junio rodeada de camisetas naranjas, y apenas un puñado de Españoles, me rompí la garganta gritando el gol de la victoria.
Venía con una idea preconcebida de Xi'an, y lejos de un pueblo pequeño,tradicional,y porqué no decirlo,sucio y descuidado,es en realidad una ciudad de 5 millones de habitantes, moderna y limpia.
Además de pagodas, algunos museos y la muralla de la ciudad, en el barrio musulmán, construída en el año 742 AC, durante la dinastía Tang, se encuentra la Gran Mezquita de Xi'an. De paso, un paseo por el barrio, con alguna pequeña compra, que por supuesto me tocó regatear, pero para algo me sirvieron aquellos meses en la India.
Xi'an fue también donde comenzaba la ruta de la seda, por la que, junto con otras cosas, la llevaban a Roma para vestir a los senadores y a sus esposas.
Decidí seguir camino, pero salir de Xí'an no resultaba nada fácil. Una vez más, los trenes abarrotados, y es que, en un país con una población de 1.6 billones de habitantes, es normal que haya que reservar los billetes de tren con mucha antelación, sobre todo, cuando la fecha de viaje coincide con las vacaciones de la mayoría de sus habitantes.
Tuve la suerte de encontrar un billete en coche-cama a Chongquin, que me acercaba un poco más a mi nuevo destino, y entre pasajeros sorbiendo la sopa que remojaba los noodles, y ojos que me buscaban por ser la única extranjera, pasé mi primera noche en un tren chino.
Sabía que Chongquin era una ciudad grande, pero no de 30 millones de habitantes, con un calor sofocante, una polución que me dejó boquiabierta durante el recorrido entre la estación de tren y el hostel,y un tráfico de coches,buses,motocarros,furgonetas,camiones,scooters,carros y peatones en todas direcciones que es un verdadero despropósito. El motivo de que los turistas vengan aquí, es que es el mejor acceso a los cruceros por el rio Yangtze, a unos precios demasiado altos para China, y es que, como en casi todos lados, aquí también intentan sangrarnos. Antes de ir al hostal, intenté comprar un billete de tren para salir cuanto antes de allí, hacia mi nuevo destino, pero una vez más, sin el resultado esperado. Aquí la gente ya no es tan brusca como en Beijing, y ahora ya no sé, si realmente no quieren entender, o no entienden de verdad.
La gente es amable, pero sin comunicacion es muy difícil, el lenguaje corporal tampoco sirve de mucho, incluso en eso estamos programados de forma muy distinta. Como dice mi amigo Luis, al que conocí en el hostal en Chongquin, ellos son tremendamente cuadriculados, están programados sin variantes, es decir, necesitan preguntas que requieran de una respuesta única, simple y concisa. Si la pregunta que haces, tiene varias respuestas posibles, simplemente se pierden, te miran como si les hubieses preguntado por el sistema reproductor del camaleón, y poco más que salen corriendo.
Por otro lado, este país de chopsticks, templos, té, ciudades caóticas, polución y olor a fritos, está en pleno desarrollo, en plena euforia consumista, ¿os podéis imaginar los interminables centros comerciales para satisfacer las necesidades de 30 millones de habitantes, sólo en esta ciudad?lo que tiene que ser un sábado de compras aquí, no os lo voy a poder contar,porque no lo pienso ver.
Carros tradicionales vendiendo fruta al lado de imponentes y modernos edificios, parecen decirte que la ciudad ha crecido mucho más deprisa que sus habitantes, a los que la ciudad parece habérseles echado encima.
Muy a mi pesar, decido prescindir de una de las zonas que tenía pensado visitar, hacia el suroeste, pero o es tremendamente caro ir por la falta de transporte disponible, o lo hago sentada en un vagón de tren de segunda, rodeada de miles de chinos sorbiendo sopa y escupiendo durante 26 horas, y eso, queridos míos, ya he demostrado que puedo hacerlo, y no pienso repetirlo. 7 meses de viaje a la espalda, me dicen que mire para otro lado。 Tengo que volver a desplazarme en avión, a la China más rural, en la provincia de Yunnan, una de las más bonitas de todo el país. Aunque acceder a la China rural de verdad,es casi imposible。 Es muy difícil llegar a ella, y más aún salir. A este país que vive bajo el yugo de la represión, no se nos permite hurgarle en las entrañas, así que lo único que una puede hacer una es intentar observar con el mayor detenimiento posible, a esas mujeres, que durante generaciones han cargado con ese lastre que ha resultado en años de resignación, obediencia y sumisión a sus padres, maridos e hijos.
Por fin, llego a Yangshuo, tremendamente turístico,entre otras cosas porque muchos turistas se han asentado aquí,y regentan muchos de los locales que abundan en el pueblo。Es de los lugares más bonitos que he visto en mi vida。Navegar en canoas de bambú por el rio Li,y saborear el magnífico espectáculo que la naturaleza ha querido regalar a este lugar,es una de las cosas que te esperan si vienes por aquí。
Alquilé una bicicleta,con un grupo de 5 amigos chinos que conocí cenando la noche anterior,y nos fuimos a recorrer caminos y pueblos menos “maleados“ por el turismo。En el camino,entramos en una especie de templo,en el que todas las explicaciones eran en Chino,así que no me enteré de nada,pero leí en el libro "mujeres chinas" que a pesar de su larga historia, no tienen una fe nativa. Los emperadores y gobernantes, eran considerados dioses, pero como cambiaban constantemente,la gente se acostumbró a venerar a diferentes dioses. Las mujeres, mucho más pragmáticas que los hombres, prefieren cubrir todas las bases,y como no pueden decidir que dios o que espíritu es más poderoso, para asegurarse de que dan con el bueno, creen en todos.
Me dejo muchas cosas en el tintero, todo por culpa de falta de planificación e información (tanta improvisación tampoco es buena), sobre todo en cuanto a los desplazamientos, pero en general China, me ha sorprendido gratamente。Claro que yo venía con una idea,que nada tiene que ver con la realidad. Pero ahora esto me sirve para aconsejaros que si tenéis pensado venir a China, se necesita planificación, paciencia, resistencia y buen humor. Excepto en las grandes ciudades, o tal vez, sea algo exclusivo de Beijing, la gente es muy curiosa, amable y abierta, aunque la comunicación sea prácticamente imposible en casi todos lados.
Venía con una idea preconcebida de Xi'an, y lejos de un pueblo pequeño,tradicional,y porqué no decirlo,sucio y descuidado,es en realidad una ciudad de 5 millones de habitantes, moderna y limpia.
Además de pagodas, algunos museos y la muralla de la ciudad, en el barrio musulmán, construída en el año 742 AC, durante la dinastía Tang, se encuentra la Gran Mezquita de Xi'an. De paso, un paseo por el barrio, con alguna pequeña compra, que por supuesto me tocó regatear, pero para algo me sirvieron aquellos meses en la India.
Xi'an fue también donde comenzaba la ruta de la seda, por la que, junto con otras cosas, la llevaban a Roma para vestir a los senadores y a sus esposas.
Decidí seguir camino, pero salir de Xí'an no resultaba nada fácil. Una vez más, los trenes abarrotados, y es que, en un país con una población de 1.6 billones de habitantes, es normal que haya que reservar los billetes de tren con mucha antelación, sobre todo, cuando la fecha de viaje coincide con las vacaciones de la mayoría de sus habitantes.
Tuve la suerte de encontrar un billete en coche-cama a Chongquin, que me acercaba un poco más a mi nuevo destino, y entre pasajeros sorbiendo la sopa que remojaba los noodles, y ojos que me buscaban por ser la única extranjera, pasé mi primera noche en un tren chino.
Sabía que Chongquin era una ciudad grande, pero no de 30 millones de habitantes, con un calor sofocante, una polución que me dejó boquiabierta durante el recorrido entre la estación de tren y el hostel,y un tráfico de coches,buses,motocarros,furgonetas,camiones,scooters,carros y peatones en todas direcciones que es un verdadero despropósito. El motivo de que los turistas vengan aquí, es que es el mejor acceso a los cruceros por el rio Yangtze, a unos precios demasiado altos para China, y es que, como en casi todos lados, aquí también intentan sangrarnos. Antes de ir al hostal, intenté comprar un billete de tren para salir cuanto antes de allí, hacia mi nuevo destino, pero una vez más, sin el resultado esperado. Aquí la gente ya no es tan brusca como en Beijing, y ahora ya no sé, si realmente no quieren entender, o no entienden de verdad.
La gente es amable, pero sin comunicacion es muy difícil, el lenguaje corporal tampoco sirve de mucho, incluso en eso estamos programados de forma muy distinta. Como dice mi amigo Luis, al que conocí en el hostal en Chongquin, ellos son tremendamente cuadriculados, están programados sin variantes, es decir, necesitan preguntas que requieran de una respuesta única, simple y concisa. Si la pregunta que haces, tiene varias respuestas posibles, simplemente se pierden, te miran como si les hubieses preguntado por el sistema reproductor del camaleón, y poco más que salen corriendo.
Por otro lado, este país de chopsticks, templos, té, ciudades caóticas, polución y olor a fritos, está en pleno desarrollo, en plena euforia consumista, ¿os podéis imaginar los interminables centros comerciales para satisfacer las necesidades de 30 millones de habitantes, sólo en esta ciudad?lo que tiene que ser un sábado de compras aquí, no os lo voy a poder contar,porque no lo pienso ver.
Carros tradicionales vendiendo fruta al lado de imponentes y modernos edificios, parecen decirte que la ciudad ha crecido mucho más deprisa que sus habitantes, a los que la ciudad parece habérseles echado encima.
Muy a mi pesar, decido prescindir de una de las zonas que tenía pensado visitar, hacia el suroeste, pero o es tremendamente caro ir por la falta de transporte disponible, o lo hago sentada en un vagón de tren de segunda, rodeada de miles de chinos sorbiendo sopa y escupiendo durante 26 horas, y eso, queridos míos, ya he demostrado que puedo hacerlo, y no pienso repetirlo. 7 meses de viaje a la espalda, me dicen que mire para otro lado。 Tengo que volver a desplazarme en avión, a la China más rural, en la provincia de Yunnan, una de las más bonitas de todo el país. Aunque acceder a la China rural de verdad,es casi imposible。 Es muy difícil llegar a ella, y más aún salir. A este país que vive bajo el yugo de la represión, no se nos permite hurgarle en las entrañas, así que lo único que una puede hacer una es intentar observar con el mayor detenimiento posible, a esas mujeres, que durante generaciones han cargado con ese lastre que ha resultado en años de resignación, obediencia y sumisión a sus padres, maridos e hijos.
Por fin, llego a Yangshuo, tremendamente turístico,entre otras cosas porque muchos turistas se han asentado aquí,y regentan muchos de los locales que abundan en el pueblo。Es de los lugares más bonitos que he visto en mi vida。Navegar en canoas de bambú por el rio Li,y saborear el magnífico espectáculo que la naturaleza ha querido regalar a este lugar,es una de las cosas que te esperan si vienes por aquí。
Alquilé una bicicleta,con un grupo de 5 amigos chinos que conocí cenando la noche anterior,y nos fuimos a recorrer caminos y pueblos menos “maleados“ por el turismo。En el camino,entramos en una especie de templo,en el que todas las explicaciones eran en Chino,así que no me enteré de nada,pero leí en el libro "mujeres chinas" que a pesar de su larga historia, no tienen una fe nativa. Los emperadores y gobernantes, eran considerados dioses, pero como cambiaban constantemente,la gente se acostumbró a venerar a diferentes dioses. Las mujeres, mucho más pragmáticas que los hombres, prefieren cubrir todas las bases,y como no pueden decidir que dios o que espíritu es más poderoso, para asegurarse de que dan con el bueno, creen en todos.
Una noche me fuí de pesca tradicional con cormorán en una canoa de bambú。Cada pescador lleva varios cormoranes escoltando la canoa。Ellos pescan instintivamente,pero un aro estrategicamente colocado alrededor del cuello les impide tragarse el pescado。Cuando consiguen una presa,vuelven a la canoa,bien por iniciativa propia,o ayudados por el pescador y depositan el pescado en una cesta destinada a tal efecto。
Me dejo muchas cosas en el tintero, todo por culpa de falta de planificación e información (tanta improvisación tampoco es buena), sobre todo en cuanto a los desplazamientos, pero en general China, me ha sorprendido gratamente。Claro que yo venía con una idea,que nada tiene que ver con la realidad. Pero ahora esto me sirve para aconsejaros que si tenéis pensado venir a China, se necesita planificación, paciencia, resistencia y buen humor. Excepto en las grandes ciudades, o tal vez, sea algo exclusivo de Beijing, la gente es muy curiosa, amable y abierta, aunque la comunicación sea prácticamente imposible en casi todos lados.
viernes, 23 de julio de 2010
China - Primera parte
Todo viaje, aunque tenga mil leguas, comienza con un solo paso. (Lao Tse)
Beijing o Pekin, un enjambre humano de 17 millones de personas, escupiendo, empujando y gritando, y con una polución que hizo al COI plantearse incluso cancelar los Juegos Olímpicos si se constataba que la contaminación de la capital podía ser perjudicial para la salud de los atletas durante la competición.
Aunque creo que los Juegos Olímpicos, marcaron un antes y un después en Beijing, no me quiero imaginar como sería el antes. Mejoraron gran parte de las infraestructuras de la ciudad, pero la barrera lingüística sigue siendo muy grande, su escritura de caracteres (más de 30.000) ininteligible, y aunque muchos de los nombres de lugares están en inglés, su falta de consideración y su falta de cortesía (por decirlo finamente), hacen de Beijing, un destino difícil para el viajero independiente.
Actividades diarias y acciones tan simples como comprar un billete de tren, se convierten en todo un desafío, a veces imposible de superar sin la ayuda de un mandarín-parlante:-). Rayando en la xenofobia, es, en lugares como este, cuando te das cuenta de que en realidad, un choque cultural es simplemente una forma de decir que las cosas a las que uno está acostumbrado son muy diferentes. La diferencia en el lenguaje, conceptos y valores, cuando uno cambia todo lo que ve, huele, hace, come, dice y escucha al mismo tiempo, el efecto puede ser abrumador, y las consecuencias frustrantes. Por otro lado, es el reto que suponen culturas como ésta, lo que hace viajar tan interesante, aunque agotador algunas veces, pero que no cunda el pánico, que no me pienso rendir.
Y ahora a enseñaros un poquito de esta ciudad:

Enfrente de la plaza, sobre la Puerta de la Paz Celestial cuelga uno de los símbolos más conocidos de Beijing, un enorme retrato de Mao, y a su espalda, el acceso al palacio imperial, más conocido por todos como La Ciudad Prohibida. Construída entre 1406 y 1420, es el conjunto de edificios antiguos mejor conservado de China, y eso le ha valido entrar en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. Era el centro del poder de las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911). El magnífico complejo de 800 edificios, y (dicen) 9000 cámaras o habitaciones, de suntuosos pabellones y animales mitológicos, era el corazón del imperio, desde el que los emperadores o Hijos del Cielo, dominaban el mundo y daban órdenes a sus súbditos. La combinación de las construcciones es espectacular, y fue construída siguiendo las teorías de la geomancia, del yin y el yang, el balance entre lo positivo y lo negativo, y como estaba justo en el centro de Beijing, y Beijing era considerado a su vez el centro del universo, la armonía era suprema. Fue residencia de 24 emperadores hasta la revolución que derrocó al régimen de la última dinastía de China, la Qing.
Hay otros lugares, templos sobre todo, de visita casi obligada como el Palacio de Verano, o el Templo del Cielo, terminado en 1420. Fue concebido como el punto de encuentro entre el cielo y la tierra. El intermediario entre ambos, no podía ser otro que el mismísimo emperador, o Hijo del Cielo, y el templo era donde se celebraba la ceremonia más importante de todas, cuando el emperador rezaba para obtener una buena cosecha en el solsticio de invierno.
De entre todos los lugares a visitar, hay uno que para muchos turistas, es el más importante, la Gran Muralla. Construída entre el Siglo V A.C. y el S. XVI para proteger la frontera del imperio contra los ataques de los Mongoles. La, un día, división entre civilizaciones es sencillamente impresionante;por algo es,además de Patrimonio de la Humanidad, una de las 7 maravillas del mundo moderno, junto con el Cristo Redentor, el Taj Mahal, Petra, el Coliseo de Roma, Machu Picchu, y Chichén Itzá.
El otro lado de Beijing, es un mundo imparable de negocios, apretones de mano, compras, ventas, exportaciones, y de coches de cristales tintados entrando y saliendo de los hoteles de lujo, y de los edificios de negocios y oficiales. Una noche cenando, conocí a dos vascos, de Vitoria para más señas。 Estaban en Beijing por motivos de trabajo, vendiendo "máquinas para fundiciones";en palabras de uno de ellos: "aquí se vende todo. Mientras el resto del mundo está parado, China sigue adelante a pasos agigantados"
Beijing o Pekin, un enjambre humano de 17 millones de personas, escupiendo, empujando y gritando, y con una polución que hizo al COI plantearse incluso cancelar los Juegos Olímpicos si se constataba que la contaminación de la capital podía ser perjudicial para la salud de los atletas durante la competición.
Aunque creo que los Juegos Olímpicos, marcaron un antes y un después en Beijing, no me quiero imaginar como sería el antes. Mejoraron gran parte de las infraestructuras de la ciudad, pero la barrera lingüística sigue siendo muy grande, su escritura de caracteres (más de 30.000) ininteligible, y aunque muchos de los nombres de lugares están en inglés, su falta de consideración y su falta de cortesía (por decirlo finamente), hacen de Beijing, un destino difícil para el viajero independiente.
Actividades diarias y acciones tan simples como comprar un billete de tren, se convierten en todo un desafío, a veces imposible de superar sin la ayuda de un mandarín-parlante:-). Rayando en la xenofobia, es, en lugares como este, cuando te das cuenta de que en realidad, un choque cultural es simplemente una forma de decir que las cosas a las que uno está acostumbrado son muy diferentes. La diferencia en el lenguaje, conceptos y valores, cuando uno cambia todo lo que ve, huele, hace, come, dice y escucha al mismo tiempo, el efecto puede ser abrumador, y las consecuencias frustrantes. Por otro lado, es el reto que suponen culturas como ésta, lo que hace viajar tan interesante, aunque agotador algunas veces, pero que no cunda el pánico, que no me pienso rendir.
Y ahora a enseñaros un poquito de esta ciudad:
880 metros de norte a sur, 500 metros de este a oeste, y un área total de 440.000 metros cuadrados, ¿os dicen algo estas medidas? pues son las de la Plaza de Tian'anmen (Plaza de la Puerta de la Paz Celestial), la más grande del mundo, construída con el propósito de habilitar un lugar para las declaraciones masivas de lealtad al imperio, resultó ser el punto de encuentro de protestas, cuyo evento más famoso es lamentablemente la revuelta de 1989 que terminó con la vida de cientos de personas, en su mayoría estudiantes, que sin saberlo, se metieron en la boca del lobo; y ese mismo gobierno que con razón, creían represivo y corrupto, en lugar de ceder a sus reivindicaciones, haciendo uso de la ley marcial, dio la orden de desalojo de la plaza por la fuerza, asesinando sin piedad a todos los que reclamaban una China justa.
En medio de la plaza, y con cuidado de no tapar el monumento a los héroes del pueblo, dos gigantescas pantallas proyectan imágenes de una China perfecta.
Hay otros lugares, templos sobre todo, de visita casi obligada como el Palacio de Verano, o el Templo del Cielo, terminado en 1420. Fue concebido como el punto de encuentro entre el cielo y la tierra. El intermediario entre ambos, no podía ser otro que el mismísimo emperador, o Hijo del Cielo, y el templo era donde se celebraba la ceremonia más importante de todas, cuando el emperador rezaba para obtener una buena cosecha en el solsticio de invierno.
De entre todos los lugares a visitar, hay uno que para muchos turistas, es el más importante, la Gran Muralla. Construída entre el Siglo V A.C. y el S. XVI para proteger la frontera del imperio contra los ataques de los Mongoles. La, un día, división entre civilizaciones es sencillamente impresionante;por algo es,además de Patrimonio de la Humanidad, una de las 7 maravillas del mundo moderno, junto con el Cristo Redentor, el Taj Mahal, Petra, el Coliseo de Roma, Machu Picchu, y Chichén Itzá.
El otro lado de Beijing, es un mundo imparable de negocios, apretones de mano, compras, ventas, exportaciones, y de coches de cristales tintados entrando y saliendo de los hoteles de lujo, y de los edificios de negocios y oficiales. Una noche cenando, conocí a dos vascos, de Vitoria para más señas。 Estaban en Beijing por motivos de trabajo, vendiendo "máquinas para fundiciones";en palabras de uno de ellos: "aquí se vende todo. Mientras el resto del mundo está parado, China sigue adelante a pasos agigantados"
domingo, 4 de julio de 2010
Por las vías del Shinkansen
Después de Kyoto, una breve visita a Nara, donde la vida gira alrededor del parque, conocido como "parque de los ciervos" por estar los mismos siempre pululando por allí, a la espera de que los turistas compren las "galletas para ciervos" - que te venden en todos los rincones del parque - con el fin de que se acerquen a ti mientras que tu compañero, en mi caso, un extraño, te haga la foto de rigor.
De entre todos los templos y pagodas repartidos por el parque, el más visitado, quizá sea el templo Todaiji, célebre por ser la construcción de madera más grande del mundo.
A tan sólo minutos de tren de Nara, se encuentra Osaka, la tercera ciudad más grande de Japon, una próspera ciudad, un gran centro industrial y comercial. Animadas calles atestadas de neones, tiendas y restaurantes dan vida a esta ciudad, que como casi todas las ciudades japonesas parecen tener más vida de noche que de día. Allí conocí a David, amigo y companero de mi gran amiga Paca, con el que, a pesar de que casi no paró de llover en todo el tiempo, recorrí parte de la ciudad.
La primera noche fuimos a cenar uno de los platos tipicos de Osaka, "Okonomiyaki" que es una especie de pancake de estilo japonés, relleno de verdura y pescado o marisco, y que nos supieron a gloria. La segunda noche apostamos por un restaurante tradicional, en el que le dimos un repaso a la tempura, sushi, y a una sepia magistralmente preparada que David tuvo la brillante idea de pedir, y que casi hizo que se nos saltaran las lágrimas.
Desde Osaka di un buen salto en el mapa, hasta la región de Chugoku, donde se encuentra Hiroshima, reconstruida sobre las cenizas que dejó la bomba atómica aquel 6 de agosto de 1949, continúa en su imparable tarea de recordar al mundo el horror que suponen las armas nucleares, y la necesidad de que cueste lo que cueste, deberían desaparecer para siempre.
Uno de los monumentos más importantes es "The A-bomb dome" (la cúpula de la bomba atómica) que pudo permanecer de pie después del terrible estallido, gracias a que explotó 600m antes de alcanzar el suelo, y a que lo hizo además a 160m al sureste del edificio, aunque todos los que se hallaban dentro murieron al instante. Después de la guerra, el esqueleto del hall pasó a ser conocido como "The A-bomb dome". Después de años de deliberación entre demolir los restos del edificio, ya que evocaba terribles y dolorosos recuerdos, o mantenerla en memoria al bombardeo, en 1966 el ayuntamiento de Hiroshima emitió una resolución que estipulaba que la cúpula sería preservada a perpetuidad. A partir de aquí, y gracias a las donaciones de japoneses y extranjeros, el primer proyecto de conservación fue implementado en 1967.
En diciembre de 1996, la cúpula fue registrada en la lista de Patrimonio de la Humanidad como testigo histórico de la tragedia de la primera bomba atómica en la historia de la humanidad, y como monumento universal a la paz, apelando a la abolición de armas nucleares, y a la consecución de la paz mundial.
Dentro del "Parque memorial de la paz" hay tambien un cenotafio que recuerda a las víctimas, al lado del cual arde "La llama de la Paz" que seguirá encendida hasta que desaparezcan las armas nucleares".
Hay otras construcciones por la paz mundial, como la catedral que se construyó con ayuda de la iglesia católica y de la que cuentan, que los ladrillos con los que se construyó, contienen cenizas del bombardeo, y tiene tantos como víctimas cayeron en la explosión.
El castillo de Hiroshima también destruido en la explosión, fue restaurado en 1958 para conmemorar el 400 aniversario de su construcción.
Hiroshima tiene además una gran zona comercial, como el resto de ciudades japonesas, cafés a lo largo de la ribera del rio Kyobashi, y otros templos, santuarios y museos.
A tan solo 10 minutos en ferry de Hiroshima, se encuentra la isla de Miyajima, de hecho desde el puerto de Hiroshima, se divisa el símbolo de esta isla, la puerta de Otorii. Allí se yergue el magnífico santuario "Itsukushima", construído hace unos 1.400 años, y que se ha ganado su lugar en la lista de patrimonio cultural de la humanidad. La pequeña isla esta además repleta de lugares para visitar, una pagoda de cinco niveles que alcanza 27 m de altura, el templo Daishoin, el parque Momijidani, y un montón de cosas más con las que no os pienso aburrir.
Otro gran salto y nuevo destino: Kanazawa, donde encontré un ryokan más barato que de costumbre, (tienden a ser más caros que los hostales) por aquello de no irme de Japón sin alojarme en un hotel tradicional. En realidad muchos de los hostales ofrecen las mismas habitaciones que un ryokan, grandes estancias sin tabiques, con el suelo recubierto del tradicional "tatami" de paja de arroz, un futón en el suelo por cama, y las tradicionales puertas correderas de papel de arroz o "shoji". Te agasajan con el típico té japones, te hacen vestir un "yukata" un kimono de algodón informal, y te hacen todo tipo de reverencias, y al igual que en muchos hosteles hay que caminar descalzo. Para quienes lo quieran, tienen zapatillas de uso común. Para mi sorpresa, este ryokan resultó tener su propio baño, que era otra de las cosas que no pensaba dejar de hacer en Japón, así que maté dos pajaros de un tiro.
Al final, volví a Tokyo un día antes de lo planeado, y el hotel en el que tenía reserva para los dos últimos días resultó estar lleno, así que decidí hacer algo que, que yo sepa, sólo se puede hacer en Japón, alojarme en un hotel cápsula, y allí, metida en mi nicho, en el que hay hasta television, pasé una plácida noche.
A tan solo un par de dias de partir hacia China, doy un último paseo por esas calles con dibujos en el suelo que te recuerdan que no se puede fumar en la calle, y me despido de Tokyo. Aquí queda Japón, en este blog de viaje, como un país a visitar altamente recomendado, con un transporte de primera, con mucha historia y tradiciones que aprender y descubrir, hermosas construcciones, sublimes jardines, ciudades ultramodernas y una comida deliciosa, por no hablar de la hospitalidad nipona; un país en el que viajar seguro, en el que si uno se olvida la cartera o un paraguas, no tienta a nadie, y las posibilidades de que cuando vuelvas a por ello, siga en el mismo sitio en que lo dejaste, son casi del 100%. El país que me espera ahora, estoy segura de que va a ser igualmente interesante, pero quizá no tan limpio ni hospitalario. Ya os lo contaré.
De entre todos los templos y pagodas repartidos por el parque, el más visitado, quizá sea el templo Todaiji, célebre por ser la construcción de madera más grande del mundo.
A tan sólo minutos de tren de Nara, se encuentra Osaka, la tercera ciudad más grande de Japon, una próspera ciudad, un gran centro industrial y comercial. Animadas calles atestadas de neones, tiendas y restaurantes dan vida a esta ciudad, que como casi todas las ciudades japonesas parecen tener más vida de noche que de día. Allí conocí a David, amigo y companero de mi gran amiga Paca, con el que, a pesar de que casi no paró de llover en todo el tiempo, recorrí parte de la ciudad.
La primera noche fuimos a cenar uno de los platos tipicos de Osaka, "Okonomiyaki" que es una especie de pancake de estilo japonés, relleno de verdura y pescado o marisco, y que nos supieron a gloria. La segunda noche apostamos por un restaurante tradicional, en el que le dimos un repaso a la tempura, sushi, y a una sepia magistralmente preparada que David tuvo la brillante idea de pedir, y que casi hizo que se nos saltaran las lágrimas.
Desde Osaka di un buen salto en el mapa, hasta la región de Chugoku, donde se encuentra Hiroshima, reconstruida sobre las cenizas que dejó la bomba atómica aquel 6 de agosto de 1949, continúa en su imparable tarea de recordar al mundo el horror que suponen las armas nucleares, y la necesidad de que cueste lo que cueste, deberían desaparecer para siempre.
Uno de los monumentos más importantes es "The A-bomb dome" (la cúpula de la bomba atómica) que pudo permanecer de pie después del terrible estallido, gracias a que explotó 600m antes de alcanzar el suelo, y a que lo hizo además a 160m al sureste del edificio, aunque todos los que se hallaban dentro murieron al instante. Después de la guerra, el esqueleto del hall pasó a ser conocido como "The A-bomb dome". Después de años de deliberación entre demolir los restos del edificio, ya que evocaba terribles y dolorosos recuerdos, o mantenerla en memoria al bombardeo, en 1966 el ayuntamiento de Hiroshima emitió una resolución que estipulaba que la cúpula sería preservada a perpetuidad. A partir de aquí, y gracias a las donaciones de japoneses y extranjeros, el primer proyecto de conservación fue implementado en 1967.
En diciembre de 1996, la cúpula fue registrada en la lista de Patrimonio de la Humanidad como testigo histórico de la tragedia de la primera bomba atómica en la historia de la humanidad, y como monumento universal a la paz, apelando a la abolición de armas nucleares, y a la consecución de la paz mundial.
Dentro del "Parque memorial de la paz" hay tambien un cenotafio que recuerda a las víctimas, al lado del cual arde "La llama de la Paz" que seguirá encendida hasta que desaparezcan las armas nucleares".
Hay otras construcciones por la paz mundial, como la catedral que se construyó con ayuda de la iglesia católica y de la que cuentan, que los ladrillos con los que se construyó, contienen cenizas del bombardeo, y tiene tantos como víctimas cayeron en la explosión.
El castillo de Hiroshima también destruido en la explosión, fue restaurado en 1958 para conmemorar el 400 aniversario de su construcción.
Hiroshima tiene además una gran zona comercial, como el resto de ciudades japonesas, cafés a lo largo de la ribera del rio Kyobashi, y otros templos, santuarios y museos.
A tan solo 10 minutos en ferry de Hiroshima, se encuentra la isla de Miyajima, de hecho desde el puerto de Hiroshima, se divisa el símbolo de esta isla, la puerta de Otorii. Allí se yergue el magnífico santuario "Itsukushima", construído hace unos 1.400 años, y que se ha ganado su lugar en la lista de patrimonio cultural de la humanidad. La pequeña isla esta además repleta de lugares para visitar, una pagoda de cinco niveles que alcanza 27 m de altura, el templo Daishoin, el parque Momijidani, y un montón de cosas más con las que no os pienso aburrir.
Otro gran salto y nuevo destino: Kanazawa, donde encontré un ryokan más barato que de costumbre, (tienden a ser más caros que los hostales) por aquello de no irme de Japón sin alojarme en un hotel tradicional. En realidad muchos de los hostales ofrecen las mismas habitaciones que un ryokan, grandes estancias sin tabiques, con el suelo recubierto del tradicional "tatami" de paja de arroz, un futón en el suelo por cama, y las tradicionales puertas correderas de papel de arroz o "shoji". Te agasajan con el típico té japones, te hacen vestir un "yukata" un kimono de algodón informal, y te hacen todo tipo de reverencias, y al igual que en muchos hosteles hay que caminar descalzo. Para quienes lo quieran, tienen zapatillas de uso común. Para mi sorpresa, este ryokan resultó tener su propio baño, que era otra de las cosas que no pensaba dejar de hacer en Japón, así que maté dos pajaros de un tiro.
Al final, volví a Tokyo un día antes de lo planeado, y el hotel en el que tenía reserva para los dos últimos días resultó estar lleno, así que decidí hacer algo que, que yo sepa, sólo se puede hacer en Japón, alojarme en un hotel cápsula, y allí, metida en mi nicho, en el que hay hasta television, pasé una plácida noche.
A tan solo un par de dias de partir hacia China, doy un último paseo por esas calles con dibujos en el suelo que te recuerdan que no se puede fumar en la calle, y me despido de Tokyo. Aquí queda Japón, en este blog de viaje, como un país a visitar altamente recomendado, con un transporte de primera, con mucha historia y tradiciones que aprender y descubrir, hermosas construcciones, sublimes jardines, ciudades ultramodernas y una comida deliciosa, por no hablar de la hospitalidad nipona; un país en el que viajar seguro, en el que si uno se olvida la cartera o un paraguas, no tienta a nadie, y las posibilidades de que cuando vuelvas a por ello, siga en el mismo sitio en que lo dejaste, son casi del 100%. El país que me espera ahora, estoy segura de que va a ser igualmente interesante, pero quizá no tan limpio ni hospitalario. Ya os lo contaré.
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