Venía con una idea preconcebida de Xi'an, y lejos de un pueblo pequeño,tradicional,y porqué no decirlo,sucio y descuidado,es en realidad una ciudad de 5 millones de habitantes, moderna y limpia.
Además de pagodas, algunos museos y la muralla de la ciudad, en el barrio musulmán, construída en el año 742 AC, durante la dinastía Tang, se encuentra la Gran Mezquita de Xi'an. De paso, un paseo por el barrio, con alguna pequeña compra, que por supuesto me tocó regatear, pero para algo me sirvieron aquellos meses en la India.
Xi'an fue también donde comenzaba la ruta de la seda, por la que, junto con otras cosas, la llevaban a Roma para vestir a los senadores y a sus esposas.
Decidí seguir camino, pero salir de Xí'an no resultaba nada fácil. Una vez más, los trenes abarrotados, y es que, en un país con una población de 1.6 billones de habitantes, es normal que haya que reservar los billetes de tren con mucha antelación, sobre todo, cuando la fecha de viaje coincide con las vacaciones de la mayoría de sus habitantes.
Tuve la suerte de encontrar un billete en coche-cama a Chongquin, que me acercaba un poco más a mi nuevo destino, y entre pasajeros sorbiendo la sopa que remojaba los noodles, y ojos que me buscaban por ser la única extranjera, pasé mi primera noche en un tren chino.
Sabía que Chongquin era una ciudad grande, pero no de 30 millones de habitantes, con un calor sofocante, una polución que me dejó boquiabierta durante el recorrido entre la estación de tren y el hostel,y un tráfico de coches,buses,motocarros,furgonetas,camiones,scooters,carros y peatones en todas direcciones que es un verdadero despropósito. El motivo de que los turistas vengan aquí, es que es el mejor acceso a los cruceros por el rio Yangtze, a unos precios demasiado altos para China, y es que, como en casi todos lados, aquí también intentan sangrarnos. Antes de ir al hostal, intenté comprar un billete de tren para salir cuanto antes de allí, hacia mi nuevo destino, pero una vez más, sin el resultado esperado. Aquí la gente ya no es tan brusca como en Beijing, y ahora ya no sé, si realmente no quieren entender, o no entienden de verdad.
La gente es amable, pero sin comunicacion es muy difícil, el lenguaje corporal tampoco sirve de mucho, incluso en eso estamos programados de forma muy distinta. Como dice mi amigo Luis, al que conocí en el hostal en Chongquin, ellos son tremendamente cuadriculados, están programados sin variantes, es decir, necesitan preguntas que requieran de una respuesta única, simple y concisa. Si la pregunta que haces, tiene varias respuestas posibles, simplemente se pierden, te miran como si les hubieses preguntado por el sistema reproductor del camaleón, y poco más que salen corriendo.
Por otro lado, este país de chopsticks, templos, té, ciudades caóticas, polución y olor a fritos, está en pleno desarrollo, en plena euforia consumista, ¿os podéis imaginar los interminables centros comerciales para satisfacer las necesidades de 30 millones de habitantes, sólo en esta ciudad?lo que tiene que ser un sábado de compras aquí, no os lo voy a poder contar,porque no lo pienso ver.
Carros tradicionales vendiendo fruta al lado de imponentes y modernos edificios, parecen decirte que la ciudad ha crecido mucho más deprisa que sus habitantes, a los que la ciudad parece habérseles echado encima.
Muy a mi pesar, decido prescindir de una de las zonas que tenía pensado visitar, hacia el suroeste, pero o es tremendamente caro ir por la falta de transporte disponible, o lo hago sentada en un vagón de tren de segunda, rodeada de miles de chinos sorbiendo sopa y escupiendo durante 26 horas, y eso, queridos míos, ya he demostrado que puedo hacerlo, y no pienso repetirlo. 7 meses de viaje a la espalda, me dicen que mire para otro lado。 Tengo que volver a desplazarme en avión, a la China más rural, en la provincia de Yunnan, una de las más bonitas de todo el país. Aunque acceder a la China rural de verdad,es casi imposible。 Es muy difícil llegar a ella, y más aún salir. A este país que vive bajo el yugo de la represión, no se nos permite hurgarle en las entrañas, así que lo único que una puede hacer una es intentar observar con el mayor detenimiento posible, a esas mujeres, que durante generaciones han cargado con ese lastre que ha resultado en años de resignación, obediencia y sumisión a sus padres, maridos e hijos.
Por fin, llego a Yangshuo, tremendamente turístico,entre otras cosas porque muchos turistas se han asentado aquí,y regentan muchos de los locales que abundan en el pueblo。Es de los lugares más bonitos que he visto en mi vida。Navegar en canoas de bambú por el rio Li,y saborear el magnífico espectáculo que la naturaleza ha querido regalar a este lugar,es una de las cosas que te esperan si vienes por aquí。
Alquilé una bicicleta,con un grupo de 5 amigos chinos que conocí cenando la noche anterior,y nos fuimos a recorrer caminos y pueblos menos “maleados“ por el turismo。En el camino,entramos en una especie de templo,en el que todas las explicaciones eran en Chino,así que no me enteré de nada,pero leí en el libro "mujeres chinas" que a pesar de su larga historia, no tienen una fe nativa. Los emperadores y gobernantes, eran considerados dioses, pero como cambiaban constantemente,la gente se acostumbró a venerar a diferentes dioses. Las mujeres, mucho más pragmáticas que los hombres, prefieren cubrir todas las bases,y como no pueden decidir que dios o que espíritu es más poderoso, para asegurarse de que dan con el bueno, creen en todos.
Una noche me fuí de pesca tradicional con cormorán en una canoa de bambú。Cada pescador lleva varios cormoranes escoltando la canoa。Ellos pescan instintivamente,pero un aro estrategicamente colocado alrededor del cuello les impide tragarse el pescado。Cuando consiguen una presa,vuelven a la canoa,bien por iniciativa propia,o ayudados por el pescador y depositan el pescado en una cesta destinada a tal efecto。
Me dejo muchas cosas en el tintero, todo por culpa de falta de planificación e información (tanta improvisación tampoco es buena), sobre todo en cuanto a los desplazamientos, pero en general China, me ha sorprendido gratamente。Claro que yo venía con una idea,que nada tiene que ver con la realidad. Pero ahora esto me sirve para aconsejaros que si tenéis pensado venir a China, se necesita planificación, paciencia, resistencia y buen humor. Excepto en las grandes ciudades, o tal vez, sea algo exclusivo de Beijing, la gente es muy curiosa, amable y abierta, aunque la comunicación sea prácticamente imposible en casi todos lados.
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